El rector de la Facultad Libre de Derecho, Gabriel Enrique Bravo del Carpio, consideró que el hecho de que un político no tenga el perfil profesional no lo limita para que pueda hacer un buen papel, pero consideró muy importante la capacitación ya que nadie es conocedor de todo.
Entrevistado sobre la ausencia de algún requisito que establezca un nivel de educación mínimo en los candidatos a los puestos de elección popular, el experto estimó que se puede apuntalar por medio de capacitación y asesores con conocimientos sobre los diferentes temas que engloban los cargos públicos.
Dijo que es importante que los políticos se capaciten previo a un encargo durante el tiempo que se mantengan en la gestión, además es importante el grupo de asesores de los que va a estar rodeado, ya que la ley contempla tenerlos.
Comentó que éstos pueden hacerse de los servicios de asesores cercanos, invariablemente del encargo con que cuenten, ya sean diputados, senadores o presidentes municipales.
Calidad en gestión
Abundó que la calidad de los asesores con que se rodee un político será en gran medida parte del éxito de una gestión o su trabajo, ya que serán quienes orienten en temas que no se dominan del todo.
Expuso que en caso de que alguna persona desee incursionar en la vida pública, es importante que se forme con valores, con amor al estado y a esto se le debe sumar una educación profesional de calidad.
“Los profesionistas inculcados en valores serán personas que tengan honradez, honestidad, compromiso y estarán orientados a trabajar en la encomienda que se les otorgue, para apuntalar al estado y con esto apuntalar el crecimiento de una región o un sector.
En general, las leyes electorales del país y las diversas entidades sólo exigen que los aspirantes a puestos de elección popular tengan la categoría de ciudadanos mexicanos, contar con al menos 21 años al día de la elección y tener un modo honesto de vivir, por lo que el nivel educativo no está incluido”, concluyó.












