De acuerdo con los estudios satelitales, desde 1988 a la actualidad se ha presentado una reducción de hasta el 90 % en áreas afectadas por incendios forestales en la Reserva de la Biósfera El Ocote (Rebiso), esto debido a la participación y capacitación a los pobladores, detalló el coordinador de Incendios Forestales de la reserva, Luis Enrique Escobar Cruz.
En el coloquio de la Universidad Nacional Autónoma de Mexico (UNAM), “Manejo del Fuego en ecosistemas tropicales”, el ingeniero expuso que se ha presentado un total de 135 incendios en la reserva, además de que cuatro años han sido de gran importancia y repercusión en la flora y fauna; el primero en 1996, el cual afectó 22 mil hectáreas (ha); en 2003 con 10 ha; 2005 con cinco mil ha; y 2009 con 2 mil 743 ha.
En 2021, cinco incendios afectaron 106 ha, la mayoría correspondía a pastos y hierbas. Manifestó que esta reducción ha sido gracias a la participación y capacitación de habitantes de las zonas aledañas a la reserva, con base en el Programa de Manejo de Fuego.
El cual, detalló: “Tiene la intención de hacer que los pobladores entiendan cuáles son los efectos del fuego y lo manejen de forma correcta en los ecosistemas más sensibles en la Rebiso”.
Antes de que se implementara ese programa, dijo, había una incidencia de 4.9 incendios con una afectación de 2 mil 682 hectáreas promedio por año. A partir del 2007, cuando se empezó a implementar el programa a la actualidad, “se ha tenido una incidencia de 4.6 incendios con afectaciones de 230 ha promedio por año; una disminución del 90 %”.
Actualmente, agregó, existe un fortalecimiento con el Consejo Nacional Forestar (Conafor) por medio de brigadas en los municipios de Ocozocoautla y Cintalapa, en las comunidades que se encuentran en el polígono de la reserva; acciones que han tenido repercusiones positivas, pues cada vez hay más programación de quemas y aviso a las autoridades.
“También está el papel de las brigadas comunitarias y las brechas cortafuego que se han implementado de cinco a seis años; todo esto nos lleva a una conservación del uso del suelo y protección de la Rebiso”, indicó.
Esta reserva, impulsada para que se convirtiera en un área de conservación en 1950 por Miguel Álvarez del Toro, Faustino Miranda y Starker Leopold, luego establecida como área natural típica del estado con 10 mil hectáreas en 1972, y que por el 2000 fue decretada como Reserva de la Biósfera con una superficie de 101 mil 288 ha, es el segundo bosque tropical más grande de Mesoamérica.












