A través del Proyecto Agrobiodiversidad Mexicana, en Chiapas se promueve un esquema de parcela demostrativa de maíces nativos con prácticas agroecológicas. Motivo por el que fueron capacitados 15 productores de las comunidades Benito Juárez y Miguel Hidalgo, municipio de Copainalá, sobre la aplicación de fertilizantes orgánicos.
En esta capacitación, realizada recientemente, los productores aprendieron a usar composta proveniente de desechos animales (estiércol) y humus lixiviado de lombriz, como productos alternativos para nutrir sanamente los suelos y las plantas.
Asimismo expresaron su interés por continuar aprendiendo las prácticas agroecológicas a fin de obtener productos sanos.
La capacitación surgió como seguimiento al Proyecto Agrobiodiversidad Mexicana, el cual es un esfuerzo de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn) y la Escuela de Estudios Agropecuarios de Mezcalapa de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), en colaboración con la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio).
Hasta antes de la década de los 60, los cultivos tradicionales de maíz, frijol y calabaza, sostén del sistema milenario milpa, se realizaban sin el uso de agroquímicos, sin embargo, con el objetivo principal de mejorar los rendimientos, la ciencia introdujo el uso de sustancias químicas como los fertilizantes sintéticos, plaguicidas y las semillas mejoradas e híbridas.
Después de varias décadas de uso de los compuestos químicos, los campesinos enfrentan serios retos para sostener su producción y obtener alimentos sanos y nutritivos.
En las pequeñas unidades de producción familiar o parcelas de cultivo, áreas comunes del campo chiapaneco, el enfoque de la agricultura orgánica representa la oportunidad de producir de manera sostenible y continuar con su labor de salvaguardar la agrobiodiversidad.
Es de resaltar que las prácticas, como fomentar el retorno al uso de la diversidad de cultivos, mantener los residuos de las cosechas, utilizar fertilizantes orgánicos y el manejo integrado de plagas, evitan la degradación ambiental y a la vez mejoran la economía local.












