Siete agrupaciones y colectivos denunciaron que “el modelo neoliberal y capitalista es incompatible con la vida digna de los pueblos”.
Señalaron que “frente a la imposición de proyectos de muerte, hoy día es vital la defensa del territorio y la construcción de horizontes colectivos donde la justicia, la memoria y El Común sean el fundamento. La madre tierra no es propiedad ni recurso: es raíz, es vida, es futuro”.
En un comunicado difundido en el marco de las manifestaciones por el asesinato de Samir Flores, ocurrido el 20 de febrero de 2019, reafirmaron la lucha por la vida, la tierra y la dignidad.
“Samir fue asesinado por defender a su comunidad frente al despojo y la imposición de megaproyectos de muerte. Su voz se une a la de miles que han caído en el camino de la resistencia, y su ausencia nos convoca a multiplicar la fuerza colectiva contra un sistema que privilegia el capital sobre la vida y que convierte la Madre Tierra en mercancía”, afirmaron.
Agrupaciones
El comunicado está firmado por la Red de Resistencia y Rebeldía Ajmaq, el Centro el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (Frayba), Espacio de Lucha contra el olvido y la represión (Elcor), Lumaltik-Herriak Comité de mujeres Chiapas-Kurdistán, Antsetik Ts’unun (colectiva autónoma de mujeres defensoras) y la colectiva Las Artemisas.
Dijeron que “a treinta años de los Acuerdos de San Andrés, la memoria viva de los pueblos originarios nos recuerda que la palabra empeñada por el Estado mexicano sigue incumplida, traicionada y silenciada”.
Subrayaron: “Treinta años después, los acuerdos de San Andrés son la traición continuada. El EZLN denunció desde 2001 que la reforma constitucional negaba lo pactado: autonomía, libre determinación, reconocimiento de los pueblos como sujetos de derecho público, acceso a tierras y territorios, y los Bienes Comunes”.
Con ello, dijeron, “se mantienen suspendidas las puertas del diálogo y la paz, y se abrió paso a la construcción de autonomías de hecho, que él zapatismo ha levantado durante tres décadas pese a la contrainsurgencia permanente”.











