Capítulos

La historia estatal concluye un capítulo que a partir de hoy tendrá lecturas diversas, más severas o más flexibles, pero que al paso del tiempo y a la luz de la evidencia de lo que se hizo mal o bien, o se dejó de hacer, irán transformándose en un juicio público más o menos homogéneo. Termina un gobierno que tiene desde ahora un lugar en la opinión de la ciudadanía chiapaneca, pero al mismo tiempo comienza un nuevo periodo que abre expectativas, en el que además están cifradas muchas esperanzas.

Del gobierno que termina quedan los datos duros registrados algunos en la prensa, otros en informes oficiales que todavía no trascienden, quedan también las obras que evidentemente se levantaron, así como las impresiones de las actitudes que marcaron un estilo de conducción sui generis.

La administración que se va no tuvo que enfrentar tiempos difíciles en ningún aspecto. Por el contrario, prevaleció el orden social y una cierta paz gracias a una ciudadanía que, como ha reconocido incluso el gobierno, no está maleada, a una población que privilegia el respeto y elude caer en el delito. El gobierno que se va tuvo la suerte de no ver el Chiapas bronco que existe evidentemente y cuyo rostro ha asomado eventualmente en tiempos pasados.

Por otra parte, fueron seis años de abundancia gracias a recursos excedentes vía presupuesto federal y por los préstamos que caracterizaron como ninguna a esta administración. Cabe recordar que en los años ochenta no había dinero ni para tapar los baches de la carretera Las Casas - Ocosingo, pero en lo que se refiere a este gobierno, el recurso no fue algo de lo que no dispusiera. Posteriormente, una vez asentadas las cosas, se sabrá a ciencia cierta y con detalle de su aplicación.

No se da la vuelta a la hoja, tampoco se cierra ninguno de los capítulos. Estarán allí para ser revisados minuciosamente, como debe ser.

La otra parte de la historia es la que comienza este día, fecha en la que es pertinente hacer una reflexión colectiva sobre lo que se desea para Chiapas con el nuevo dirigente que necesitará del concurso de todas las voluntades para tratar de que estos seis años venideros resulten de mayor beneficio para todos. Lo anterior cobra mayor importancia ante la situación económica de la entidad, con una deuda fuera de lo ordinario y que evidentemente tendrá que crecer debido a los excesos derivados de la ausencia de planeación del pasado.

Y así, al contrario de los seis años anteriores, los que vienen reclaman de esfuerzo, de mucho orden financiero, de restricciones y limitaciones, de mucho trabajo. Hay asuntos que han quedado a medias y si es necesario habrán de ser concluidos, otros que deban replantearse, pero el común denominador de nuestro futuro será mayor seriedad y austeridad en las acciones de gobierno para tratar de resarcir las afectaciones a diversos sectores que no fueron atendidos con la debida dedicación.

No quepa duda pues que el futuro viene difícil y que únicamente con unión se podrá enfrentar. Chiapas merece salir adelante. Se debe aprender de los errores del pasado.