A pesar de que casi la mitad de los migrantes que partieron de Tapachula el pasado 24 de diciembre, en el denominado “Éxodo de la pobreza”, se ha dispersado y miles de ellos permanecen en Mapastepec, analizan si aún esperarán una respuesta de las autoridades migratorias a su petición de documentos o seguirán con su camino.
Estos han pedido —una vez más— que el Instituto Nacional de Migración (INM) les autorice utilizar vehículos para que puedan irse de Chiapas hacia el norte del país, porque la mayoría busca llegar a los Estados Unidos.
Concentración migratoria
En el campo de futbol y otros espacios públicos se encuentran diseminados los extranjeros de unas 24 nacionalidades que participan en esta caravana, la cual acusó al INM de no atenderlos durante meses, cuya situación los obligó a organizarse e irse caminando.
Se calcula que al menos la mitad de los que iniciaron la travesía se han adelantado, ya sea caminando o utilizando unidades del transporte público, incluso de carga, pero con el riesgo de ser detenidos.
El director del Centro de Dignificación Humana, Luis García Villagrán, dijo que la falta de atención y respuesta de parte del INM propicia que puedan seguir con la caravana a pie hacia los municipios de Pijijiapan, Tonalá y Arriaga.
Y es que las altas temperaturas y las grandes distancias por caminar hacen que muchos de ellos presenten problemas en los pies o se enfermen, sobre todo porque en el grupo compacto viajan muchas infancias.












