En un escenario de discriminación, corrupción y abuso se encuentran los presidiarios de los Centros para la Reinserción Social (Cers) Número 3 de Tapachula, 5 de San Cristóbal de las Casas y 14 de Cintalapa, relató la Fundación Unidas por la Sangre, luego de haber realizado una investigación en la entidad durante el año 2016.
Jasivi Gómez, integrante de la Fundación reveló que dos de esas penitenciarias son mixtas y una exclusivamente de mujeres, por lo que de acuerdo con el estudio se aprecia que actualmente en tales centros habitan 186 mujeres, 31 hombres con alguna discapacidad mental y cuatro niños -hijos de las presas-, menores de cuatro años de edad, quienes viven en ambientes de opresión, violencia y desigualdad.
“De los 15 Cers establecidos en Chiapas, ninguno brinda a las mujeres y hombres los elementos necesarios y básicos para aspirar a la libertad y a una reinserción social que contenga un plan efectivo reformatorio”, comentó la integrante de Unidas por la Sangre.
Aseguró que la mayor parte de las reclusas lo están por delitos contra la salud, robo, trata de blancas, secuestro y extorsión, según fuentes de la Comisión Nacional de Seguridad.
En tanto, el perfil promedio de las procesadas es de joven-adulta, con edades que oscilan entre los 21 y 28 años, casadas o en unión libre, cada una con tres o más hijos y con una escolaridad mínima en educación básica.
“En un 85 por ciento estas mujeres son de clase social baja, y antes de ingresar al penal se dedicaban a labores del hogar, vendiendo algún producto o como empleadas con prestaciones nulas, lidiando al mismo tiempo problemas de violencia integral”, aseveró.
Asimismo, el 52 por ciento de las reclusas indicó haber vivido en las calles siendo menores de edad y el 100 por ciento agregó haber sufrido abuso sexual de parte de familiares o allegados, -ninguno denunciado hasta el momento-, añadió Jasivi Gómez.
Por otra parte, señaló que en las cárceles chiapanecas existe un cerco clasista contenido de una de cuádruple discriminación, donde las mujeres resultan ser las más afectadas, principalmente por ser pobres, indigenas y además no hablar español.
“Muchas de estas mujeres tuvieron procesos legales irregulares sin la intervención de un traductor, por lo que jamás supieron ni si quiera lo que estaban firmando”, resaltó.
Finalmente, subrayó que las autoridades correspondientes están muy alejadas de conocer las verdaderas necesidades que las y los condenados en la entidad requieren, por lo que este sábado 25 de febrero a las 10 horas se llevará a cabo el taller Las prisiones del amor, en 3a. Oriente Sur 222 de la colonia Francisco I.Madero.
“Exhortamos a la población asistir y donar productos de higiene y alimentos, entre otros, con el objetivo de ayudar a quienes se encuentran en prisión”, concluyó.












