Carece de identidad a nivel nacional: Gibrán

Ramírez Reyes dijo que Morena debe separarse del presidente en cuanto a funciones pero no en generar propuestas. Guillermo Ramos / CP
Ramírez Reyes dijo que Morena debe separarse del presidente en cuanto a funciones pero no en generar propuestas. Guillermo Ramos / CP

Desde hace dos años Morena cayó en una parálisis, dejado a la deriva por los entes burocráticos. Por una parte, la presidencia que llevó Yeidckol Polevnsky y por otra un bloque de consejeros que encabezó Bertha Luján, han mantenido al partido en una serie de malas prácticas, por ejemplo, en una elección interna se movilizaron recursos y personal del Gobierno Federal.

Lo anterior lo manifestó Gibrán Ramírez Reyes, militante desde 2013 y aspirante a la dirigencia nacional de Morena, durante su visita en Chiapas, como parte de un recorrido por diversos estados del país para difundir sus propuestas para su candidatura.

En conferencia, expresó que considera que esa parálisis se debe a la falta de propuestas y programas, así como al olvido del territorio como la parte fundamental para recoger los dolores y las demandas de la gente. “Morena se olvidó de todo eso y Morena pasó a ser un membrete sin vida”.

Aseguró que el presidente Andrés Manuel López Obrador no es el responsable del estancamiento de Morena, porque se ha negado a intervenir en la vida interna del partido.

“En este momento Morena carece de identidad a nivel nacional, decimos que es de izquierda nada más porque el PRD se disolvió y el espacio electoral parece que lo ocupó Morena; pero a diferencia del PRD, Morena es una identidad política forjada en torno a un liderazgo”, declaró.

Al hacer referencia a los videos publicados recientemente donde se aprecia a Pío López Obrador recibiendo dinero para un proyecto de Morena, comentó que es necesario que el asunto sea aclarado ante las instancias correspondientes, para determinar si se trata de una falta administrativa o si hay otro tipo de infracción.

Señaló que no aceptaría colaboración política de Pío López Obrador hasta que se aclare el asunto, “aceptaremos el apoyo político no monetario de cualquier persona de buena voluntad”.

Las elecciones de 2021 y la posibilidad de revocación de mandato en 2022 serán retos importantes. El próximo año se juega tener buena parte del sistema político que tendrá en el futuro, y si Morena sigue en su faceta de liderazgos burocráticos, en lugar de democratizarse se fragmentará.

La desconfianza que ha crecido sobre Morena en los últimos dos años, la cosecharán partidos que con estrategias de marketing y publicidad querrán verse más “obradoristas” que el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Mencionó que entre sus propuestas destaca el establecimiento de un método confiable de selección de candidatos, basado en la evaluación de los actuales gobernantes que se quieran reelegir, enfocado a analizar si cumplieron o no sus promesas de campaña.

Asimismo, la conformación de un departamento de encuestas que colabore para tales efectos, ya que actualmente Morena no tiene capacidad de levantar verdaderas encuestas. En el 2018 muchas terminaron siendo acuerdos políticos.

Plantea la creación de un observatorio de gobiernos municipales y estatales, para que la presidencia del partido sepa qué están haciendo los alcaldes, gobernadores, regidores y demás, para colaborar en sus gestiones en el ámbito de sus facultades.

Por otra parte, busca establecer que quienes sean corruptos, con bases sólidas que lo comprueben, deberán ser denunciados por el propio partido y expulsados. También propondrá que se promueva mayor capacitación a los militantes y sobre todo a los funcionarios emanados de Morena.