La carestía de los productos alimenticios ha afectado fuertemente a las familias chiapanecas en lo que va del año. La inflación en productos como frutas, verduras, carnes y mariscos ha incrementado considerablemente, dejando una carga económica aún mayor a los bolsillos de los consumidores y comerciantes en el estado. Desde los mercados públicos de Tuxtla Gutiérrez hasta los pequeños puestos de la ciudad, la variabilidad en los precios genera una tensión tanto para los que venden como para los que compran.
Los precios que más han subido
Según el último informe del Inegi y la Cámara Nacional de Comercio de Tuxtla Gutiérrez, los productos alimenticios que han experimentado los mayores aumentos en lo que va del año incluyen el aguacate, la carne, el camarón y las verduras. En particular, el aguacate ha tenido un alza constante en sus precios, registrando incrementos de hasta un 40% en algunos mercados, lo que ha provocado preocupación entre los vendedores y consumidores.
La carne de res, especialmente cortes como el ribeye y churrasco, ha subido un 30 % en comparación con el año pasado. Mientras tanto los precios de los vegetales, como el jitomate y la cebolla, han aumentado debido a las dificultades en la cadena de distribución.
Voces
Hugo, un comerciante de frutas y verduras de 30 años y padre de familia, comentó que los precios de los productos varían; sin embargo, el aguacate está en constante aumento: “Todo depende siempre de la temporada. Algunos precios bajan, otros suben, pero el aguacate está subiendo mucho de precio y continúa así”. Hugo señaló que, aunque su negocio va bien en algunos momentos, no siempre los ingresos son suficientes para cubrir sus gastos. “A veces tengo que pedir prestado o fiado, y lo pago al día siguiente”, agregó.
Por su parte, José Juan, un comerciante de carne en el mercado, mencionó que los precios de la carne han aumentado un 30 o 40 % comparado con años anteriores. “La carne más cara que vendo es el churrasco y el ribeye, ambos en 200 pesos el kilo. No siempre es suficiente lo que gano, pero trato de cubrir mi inversión y seguir adelante”.
El carnicero comentó su negocio ha sufrido hasta una disminución del 60 % en las ventas.
Eneyda Ramírez, comerciante de mariscos, explicó que algunos de los precios han subido ligeramente, pero la situación se ha mantenido controlada en su rubro. “El camarón y el huachinango están en 200 pesos el kilo, lo cual no es tan caro considerando que un kilo de camarón puede alcanzar para cinco personas. Lo que hacemos es estirar el dinero como amas de casa, combinamos los alimentos con frijolitos fritos o arroz para que rinda”, afirmó.
Eneyda, a pesar de las dificultades se muestra optimista.
Sin embargo, esta situación no solo afecta a quienes comercian la materia prima, sino también a quienes han decidido emprender y cuentan con un negocio propio de alimentos.
Patricia Sánchez, quien se dedica a la venta de alimentos afuera de una institución educativa, también se ha visto afectada por el alza de precios. “La carne y las verduras han subido mucho, y para hacer algo básico, como ensaladas o quesadillas, los precios ya no son los mismos. El dinero que gano no alcanza para abastecer todo lo necesario, y he tenido que subir los precios de mis productos para seguir a flote”, explicó Patricia.
Por último, Carlos Yescas, un joven emprendedor dueño de la taquería “Alebrijes”, señaló que el costo de la carne y los vegetales ha aumentado significativamente. “Cuando empecé, la carne me costaba 117 pesos el kilo por mayoreo, ahora está en 185 pesos. Tuve que ajustar mis precios para poder seguir comprando lo que necesito y mantener el negocio”, comentó.
Vida diaria
A lo largo de este año, las familias chiapanecas se han visto obligadas a modificar sus hábitos de consumo debido a la subida de precios. Los consumidores, especialmente los de clase media y baja, enfrentan dificultades para poder abastecer sus hogares con alimentos básicos.
Según estudios de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), el poder adquisitivo de las familias se ha reducido en un 15 % en comparación con el año anterior, lo que ha generado un aumento en la demanda de productos más económicos y en la búsqueda de alternativas de bajo costo.












