Danzan por la fe y la salud

“Valió la pena”, se le escuchó decir a un parachico mientras caminaba junto con su compañero por las calles de Chiapa Corzo. Este 15 de enero celebraron al Cristo Negro de Esquipulas en medio de una pandemia, y con una nueva variante que viene pegando cada vez más duro.

Pese a que en el estado ya circula ómicron y los casos nuevos de contagios han ido en aumento en las últimas semanas, cientos de habitantes chiapacorceños salieron a las calles vestidos de parachicos y chiapanecas para danzar, tras casi dos años de encierro, retando al llamado de las autoridades de Salud a evitar la concentración masiva y la celebración de la feria.

Los parachicos y la gente acompañaron el son del tambor y el carrizo, desafiaron a este virus agresivo que ha provocado infinidad de muertes. Cientos de fervientes bailaron en diferentes puntos, y los curiosos, en su mayoría turistas, atestiguaron el acto consagrado, algunos con los respectivos cuidados, y a otros simplemente no les importó el riesgo de contagio.