Carlos Trejo Zambrano, el chiapaneco de las artes

Carlos Trejo Zambrano, el chiapaneco de las artes

“Tuve la felicidad de entrevistar a grandes iconos de la música mexicana como José Alfredo Jiménez, Pedro Infante, ‘Cuco’ Sánchez, Miguel Aceves Mejía, en mi programa México Canta; todo eso lo llevo en mi corazón, siento en mi alma, en mis sentimientos todas esas vivencias que las he plasmado en mis novelas”, comentó Carlos Alberto Trejo Zambrano, escritor, compositor y locutor chiapaneco.

Ayer fue homenajeado uno de tantos chiapanecos que han puesto en alto al nombre del estado, se trató de un hombre que incursionó en la época de oro de la radiodifusión, en la composición melódica y en el mundo literario.

Originario de Salto de Agua, Chiapas, y con apenas nueve años de edad, Trejo Zambrano dejó atrás a su tierra natal y se mudó a Tuxtla Gutiérrez para comenzar una nueva vida, que sin saberlo, en esta ciudad daría sus primeros pasos en el medio de la radiodifusión.

“Cuando estuve en la Prevocacional estudiando la secundaria, un día andando a pie pasé por una estación X.O.N. Ya había escuchado uno que otro programa de radio. Entonces entré a la cabina, quedé viendo al locutor y dije ‘yo voy a ser locutor a como dé lugar”, enfatizó.

A sus 17 años, el también declamador, dejó de frecuentar su centro educativo y dedicó más tiempo a las labores dentro de la radio; era el año de 1948 y el sistema de la radiodifusión apenas llevaba dos años de vida en esta ciudad capital.

Tras un periodo de trabajo y después de muchas insistencias a su entonces jefe, Enrique Valero, el originario de Salto de Agua fue aceptado formalmente en la radio. Debido a su talento nato y fuerte tono de voz (que aún conserva) Carlos Trejo fue invitado a laborar en una estación de radio en la Ciudad de México.

“Fernando Wagner llegó aquí (Tuxtla) y escuchó mi voz, porque antes tenía un chorro de voz pero con la edad todo se acaba. Me llamaron para hacer la voz del ballet Bonampak, eran unos pedazos de poesía. Luego me llamaron de la X.R.H ya como locutor”, abundó.

En este punto de su vida conoció a muchos emblemáticos de la cultura popular mexicana; comenta haber sido muy amigo de José Alfredo Jiménez. El cantautor mexicano le dijo a Trejo Zambrano, cuando se enteró que se iba a casar, que si lo invitaba a su boda le llevaría mariachi.

“Qué pasó? Que no lo invité. Fuí un bruto porque anduvo en Acala como una semana y me pregunto por qué no fui a ver a mi amigo José Alfredo Jiménez. No sé qué me pasó, estaba yo muy triste”, comentó.

Melodías

Debido a un desamor, Carlos Trejo compuso su primer melodía. Cuando la que ahora es su esposa, su compañera de vida, le dijo un día tajantemente que no quería nada con él; este desaire daría vida a una de sus composiciones más reproducidas: “Gaviota”.

Actualmente son más de 90 melodías creadas por el chiapaneco; también cuenta con dos discos grabados. Entre las canciones más conocidas se encuentran “Brilla el sol” y “Mi poblado”. Con la primera obtuvo el primer lugar del Concurso de Canciones en el estado de Chiapas, además de un disco de oro.

La segunda llegó a ser finalista en Festival O.T.I, trasmitido por el reconocido programa de televisión Siempre en Domingo. Esta composición concursó junto a otras creadas por músicos de talla internacional, como Juan Gabriel.

“Gaviota” ha sido interpretada por diferentes grupos como: El Cuarteto Vendaval, Las Hermanitas Vázquez, Trío Los Tecos, Ariosto “Toto” Ramos, Concetta Constanzzo, Anna, entre otros.

Mundo literario

Descubrió su instinto y vocación literaria cuando visitó por primera vez la Selva Lacandona, recinto natural que por años anheló conocer. Fui durante su primera visita y después de mucho andar, cuando su guía le dijo que estaban parados sobre lo que había sido una compañía extractora de chicle.

“Me dije en ese momento ‘yo tengo que escribir esto’. Cada que podía iba a la selva una o dos veces al año, entre diez y 12 días. Allí me nace Dunka, un libro que trata de una chiquilla que trabaja junto a su padre en la compañía chiclera”, señaló.

Otra de sus obras cumbres es Es que estoy esperando que muera mi tata, con la cual obtuvo el primer lugar en el Concurso Estatal de Cuento Étnico, texto que envió al concurso a petición de su esposa, con quien lleva 64 de años de vida juntos.

Abuelo, cuéntame un siglo es otro texto que vio el primer lugar en el Concurso Nacional de Cuento, un evento para las celebraciones para el Tercer Milenio.

“Yo leo mucho, anteriormente tenía una casa con dos recámaras llenas de libros, pero al mudarme a Berriozábal tuve que vender algunos y empacar otros. Ahora tengo una biblioteca de mil 500 libros o tal vez más, porque para regalar 600 de ellos a mi pueblo natal tuve que haber tenido mucho más”, finalizó Trejo Zambrano.