Carta al C. Presidente Vicente Fox Quesada

"Una voz, de muchas, de miles de voces.

Chiapas nuevamente ha sido tocado por el infortunio. ""Stan"" ha traído desesperación y muerte. Las pérdidas humanas y materiales todavía no se conocen y aún, no ha sido superada la emergencia. Pronto saldrá la luz y aflorará la verdad.



Chiapas es más grande que sus problemas. El drama humano será vencido con el trabajo y el esfuerzo de los chiapanecos. La vida sigue su marcha. Atrás quedará la pesadilla. Lo que si perdurará, es la gratitud chiapaneca a quienes le tendieron su mano generosa y brindaron su apoyo solidario. Esta acción jamás se borrará del alma colectiva de nuestros paisanos.

Presidente Fox, esta es la oportunidad del gobierno, única e insustituible. No la desperdicie. ?Aprovéchela!. Su apoyo a los chiapanecos debe ser total y sin regateos. Así lo afirmó usted ente la opinión pública.

Existen abundántes constancias y testimonios.

Sin embargo, en declaraciones posteriores, usted calificó a los gobernadores de la zona afectada como poco previsores y les recomendó recurrir al endeudamiento para así poder estar en condiciones de aportar la parte financiera que les corresponde en este lamentable siniestro.

A los chiapanecos estas declaraciones nos han causado profunda preocupación y tristeza. Nuestro aliado principal no nos puede dejar solos. Para Chiapas sería funesto. El Estado de Chiapas no puede hipotecarse. Sería injusto cancelar, en el corto plazo, su crecimiento económico y desarrollo social. El gobierno del cambio dejaría una herencia fatal, protesta social y frustración política.

Nadie desea este escenario. Empiezan a surgir manifestaciones de protesta ciudadana en la costa chiapaneca reclamando atención, ayuda y eficacia política. Chiapas exige reciprocidad por lo mucho que ha aportado a nuestro país. Correspondencia Republicana. Nada excepcional.

Sr. Presidente, en verdad se lo decimos de muy buena fe y de corazón. No pierda esta magnifica ocasión que le da la vida para despedir su sexenio en paz, armonía y conciencia tranquila. Más, mucho más se ha gastado en otras cosas menos sensibles al dolor humano. Aún es tiempo.



Atentamente

Lic. Roberto a. Albores Guillén

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