"Avisaín Alegría * CP. Docentes y directivos optaron por obedecer la voz de Dios, antes que la de los hombres.
Javier Álvarez Ramos dijo que en Tuxtla no había necesidad de suspender clases. El Ser Divino les indicó, a través de sus conciencias, que enviaran a sus alumnos de regreso a clases. Es que más de 120 escuelas en la capital están cerca de los casi 19 arroyos que serpentean a la ciudad.
En la reunión extraordinaria del Consejo Estatal de Protección Civil del domingo en la noche, el secretario de Educación dijo al gobernador y a los chiapanecos, que si bien se ordenaría suspensión de clases en zonas críticas por las lluvias, en Tuxtla no había necesidad de hacerlo.
No obstante, maestros celosos de su deber acudieron a sus centros educativos, a pesar de la lluvia. Sin importarles que el río ""Sabinal"" pasa a escasos 50 metros, en la ""Prevo"" no suspendieron clases. Lo mismo hicieron en el Colegio ""La Salle"", cuya barda ya había sido alcanzada por el afluente que pasa en la parte posterior.
La Escuela Primaria ""Romeo Rincón Castillejos"", ubicada en el Callejón La Salle, decidió suspender actividad. El arroyo está a 20 metros de la puerta. Lo mismo hizo la Escuela ""Camilo Pintado"", aledaña a la Prevo.
Sabedores de que con la fuerza de la naturaleza no se juega, las maestras del Jardín de Niños ""Luz Isabel Cancino de Ceballos"", de la colonia El Vergel, no se confiaron aunque el arroyo pasa a 60 metros y enviaron de regreso a los niños.
De igual manera procedieron las educadoras del kinder ""José María de la Cruz Sibaja"", ubicada en la Avenida 16 de Septiembre, en la colonia Moderna, a 20 metros del afluente.
En el recorrido efectuado se constató que también suspendieron clases en el Cobach 13. Es la tercera vez que lo hacen desde el regreso a clases. Liliana, quien cursa el tercer semestre, dice que acudió a la escuela, pues ya no quiere perder clases. Se avecina un concurso regional y desea destacar.
Al ingresar a las aulas de la Escuela Telesecundaria ""Jaime Sabines"", ubicada en la Avenida Juan Sabines, el único profesor presente indica que no hubo clases.
""Es por seguridad de los muchachos"", dice mientras echa un vistazo a la dirección donde guardan los documentos de alumnos.
Los padres de familia han gastado tiempo y dinero para recuperar los certificados de estudio, actas de nacimiento, fotografías, CURP, entre otros, que se llevó el arroyo que pasa justo en medio de la citada escuela.
""Duele gastar, pero lo material se repone; pero Dios no lo quiera y cuando tengan clases se crece el río, sería terrible"", dice una madre de familia.
Es cierto. Es una verdad que todos saben, pero que muchos funcionarios ignoran adrede por satisfacer sus intereses personales. Sólo así se explica cómo, en su momento, encargados de Obras Públicas, Desarrollo Urbano y Protección Civil accedieron a que se construyeran escuelas cerca de arroyos e incluso sobre ellos.
No es sólo la pérdida material que ello implica, sino el riesgo de perder vidas preciosas, invaluables. En esta situación están más de 120 escuelas en Tuxtla, según datos extraoficiales de personal de la Secretaría de Educación.
Ayer, por eso, sin importar que su ""jefe"" haya dicho que no se debe suspender clases, los docentes y directivos optaron por escuchar la voz de Dios, no de los hombres.
El silencio que reinó en las escuelas fue elocuente. La primaria ""Ángel Albino Corzo"", pegada al ""Sabinal"", la Francisco I. Madero, a cinco metros, la Primaria ""Gustavo Díaz Ordaz"", a siete metros del caudaloso río, no abrieron sus puertas. Inteligente decisión.
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