Álvaro Altamirano Ramírez, integrante de la Barra Mexicana de Abogados expuso que la desaparición de las Juntas Locales de Conciliación de Arbitraje en México y Chiapas podrían generar un rezago de hasta ocho años, más de los casos laborales que estaban llevando.
En este sentido, cabe recordar que esto representa malas noticias para quienes están llevando procesos legales ya que a finales del año pasado, la JLCA tenía un rezago de 17 mil expedientes, de los cuales dos mil 300 procedían del sector público.
Sobre todo de las universidades y organismos públicos descentralizados y desconcentrados, mientras que el resto provenían de la iniciativa privada, afirmó.
El especialista precisó que un Centro Estatal de Conciliación y un Tribunal Laboral Sectorizado al Poder Judicial del estado sustituirán a las juntas locales, aunque se desconoce concretamente qué día comenzarán a funcionar ambas instancias.
Por lo que, la idea es, resolver los conflictos en el Centro de Conciliación para evitar trasladarlos al nuevo tribunal.
“Este es un tema de suma importancia ya que las juntas locales y las juntas federales son órganos en peligro de extinción, además de que en cada estado se ha generado el rezago que han querido, por lo que a esto se le sumará el tiempo que lleve terminar los casos, que podría ser hasta de nueve años”, indicó.
Sin embargo, informó que tiene conocimiento que Chiapas sería el segundo estado en reactivar el trabajo en el nuevo centro estatal, lo cual debería ser en el mes de octubre de este mismo 2020.
Detalló que será también a partir de esta fecha en que deberían estar preparados los funcionarios para comenzar a recibir casos o las primeras demandas que ahora serán llevadas por un juez, será un procedimiento oral, donde habrá interrogatorios y se pretende de acuerdo al nuevo diseño que, en dos o tres meses, un asunto se esté resolviendo.
“El requisito fundamental previo será la conciliación, será forzoso agotar esta parte como antesala donde las partes se podrán sentar a negociar entre las partes, antes de llegar a una demanda que pueda prolongarse por años”, expuso.
Esta, dijo, es la principal diferencia en cuanto a la resolución de los conflictos laborales, no obstante, respecto a los casos pendientes sería recomendable resolverlos de manera armoniosa para evitar desgastes económicos, ya que los procesos podrían llevarse tanto con los procedimientos viejos como con los nuevos, en caso de ser necesario.












