De acuerdo a la psicoterapeuta Gestalt y psicóloga clínica, Leticia Pérez de la Cruz, los castigos físicos y humillantes como método correctivo y disciplinario a menores de edad, tienen secuelas en el desarrollo emocional de los niños hacia la vida adulta, porque al final aprenden que los problemas se resuelven con violencia.
Lo anterior, respecto a la recientemente reforma aprobada por el Senado de la República a la Ley General de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes y al Código Civil Federal, por la que se prohíben todos los castigos físicos y humillantes, patrones de crianza desafortunadamente muy comunes en los hogares mexicanos.
Comentó que los menores que son criados con castigos físicos y amenazas aprenden a ejercer poder a través de la manipulación y la agresividad; ahí que todos los casos de maltrato tengan un antecedente de violencia en la infancia o en la adolescencia.
La educación desde el control genera niños inseguros, que les cuesta tomar decisiones, afecta la vida emocional, en la elección de las parejas, en el vínculo con los padres; a pesar de esto los castigos físicos incluso se han arraigado como una forma de educación tradicional y que mucha gente suele defender.
Un niño que se le castiga aprende solamente porque se le va a castigar o se le va premiar, pero no está reflexionando y tampoco se le inculca un valor sobre la importancia del orden y otras cosas.
Una persona que es castigada, golpeada y humillada en su infancia, aprende estas formas de relacionarse con los demás, y hay altas probabilidades que repita los mismos patrones en su edad adulta e incluso con sus propios hijos, siguiendo la cadena.
Crianza respetuosa
Pérez de la Cruz, explicó un método denominado “crianza respetuosa”, que no significa dejar que los niños hagan y se comporten como quieran, sino que hace referencia a los estilos parentales que ejercen los padres sobre sus hijos para crear un vínculo positivo y ayudarlos a un desarrollo emocional adecuado.
Se trata de aprender a respetar las etapas de desarrollo del niño. De cómo los padres, madres o personas que tienen bajo su cuidado a un menor, tienen las responsabilidad de comportarse como adultos.
Es necesario analizar si el comportamiento de un niño es negativo sin razón de peso o tiene que ver con un periodo de desarrollo; por ejemplo, un menor de dos años que muerde no lo hace por portarse mal, sino porque está aprendiendo a controlar el enojo y lo está regulando.
En ese caso los padres tienen que ser guías, si bien la acción no es correcta hay que entender que es una reacción instintiva de los niños, así como las pataletas o gritos, otras formas de aprender a regular sus emociones.
La crianza respetuosa enseña que si un adulto responde a estas acciones de un niño de la misma forma, con gritos y castigos físicos, quien realmente tiene un problema es el adulto, porque no tiene control de sus emociones evidenciando un problema de crianza infantil.
Ponerse al mismo nivel emocional y conductual de un niño es evidencia de no saber controlar las emociones, y sólo generará un conflicto con el menor, que a su vez tendrá un impacto negativo en su desarrollo emocional y repetirá el mismo patrón.
La psicóloga enfatizó que el no validar y minimizar las emociones de los niños también impacta de forma negativa, enseñándoles que expresar sus emociones también está mal y crecen reprimiéndose.
Destacó que el ejemplo es la única forma de educar y por más argumentos que se den a los pequeños sobre su comportamiento, si este recibe y observa conductas negativas las va a aprender y replicar. Se trata de ser una influencia positiva.
Hacer conciencia
Muchos padres y madres hoy día se niegan a cambiar los patrones de crianza que ellos mismos recibieron, basados en los castigos físicos, asegurando que en ellos no tuvo ningún impacto.
Sin embargo, es necesario analizar su propia vida en pareja, como funcionan en su trabajo, qué tanto saben manejar sus emociones, si se reprimen o son violentos, si viven relaciones de abuso.
En su experiencia, lo mejor es leer e informarse más sobre la “crianza positiva”, que actualmente está disponible en muchos sitios web, y de ser posible acudir con un especialista, para hacer un verdadero cambio.
La psicóloga dijo que está certifica en un programa denominado “Disciplina positiva que funciona en todo el mundo”. En este se trabaja a largo plazo, es decir, que todo lo que se aborda es con miras hacia el futuro, porque se encarga de generar niños seguros, amables, responsables, empáticos, solidarios.












