En el marco de la celebración de San Marcos Evangelista conmemorada cada 25 de abril y más allá de su impacto religioso, la catedral de San Marcos se erige como el corazón histórico y simbólico de Tuxtla Gutiérrez. Construida en el siglo XVI, este edificio ha marcado el desarrollo urbano y cultural de la capital chiapaneca, representando no solo la fe, sino también el origen y la transformación.
De acuerdo con el geógrafo, historiador y promotor cultural, Roberto Ramos Maza, la catedral es el edificio más antiguo de la ciudad y el punto a partir del cual se reorganizó el asentamiento durante la época colonial.
Aunque Tuxtla Gutiérrez tiene un origen prehispánico zoque, su traza urbana actual comenzó a definirse en el siglo XVI con la llegada de los frailes dominicos, quienes establecieron la parroquia de San Marcos como eje central del nuevo poblado.
El templo presenta una orientación medieval: la cabecera señala hacia el este, en dirección a Jerusalén, considerado entonces el centro del mundo, mientras que el oeste apunta hacia la puesta del sol, asociada de manera simbólica con el destino de los muertos.
Un origen que transformó la ciudad
La actual catedral se levanta sobre lo que pudo haber sido una plataforma prehispánica, lo que refuerza su carácter como punto de continuidad histórica.
Con la evangelización, el espacio que antes ocupaba una ceiba, símbolo sagrado para la cultura zoque, fue sustituido por el templo, marcando un cambio profundo en la cosmovisión y organización social.
Además, durante siglos, el atrio de la catedral funcionó como camposanto, lo que la convierte en un sitio cargado de memoria colectiva.
Remodelaciones
Con el paso de los años, la catedral ha tenido dos transformaciones clave.
La mas profunda ocurrió en 1916, cuando se reemplazó su antigua techumbre de madera y teja por bóvedas, además de añadirse torres que modificaron su apariencia original.
Posteriormente, en la década de 1980, bajo el gobierno de Juan Sabines Gutiérrez, se realizó otra intervención que le dio su imagen actual, incluyendo la torre con carrillón, uno de los elementos más reconocibles del edificio.
A pesar de estos cambios, la estructura original se mantiene en gran medida, sobre todo en áreas como el ábside, el crucero y algunas bóvedas del siglo XVI, donde incluso se han descubierto pinturas murales.
Historia vigente
Uno de los aspectos más relevantes, señaló el especialista, es la convergencia de tradiciones durante la festividad de San Marcos, donde prácticas de origen prehispánico, como las ofrendas zoques, entre ellas la flor de mayo, el zomé y el joyonaqué , se integran con celebraciones religiosas.
“Va más allá de la fe. Es identidad, es patrimonio intangible, es historia viva que se manifiesta cada 25 de abril”, subrayó.
Asimismo, destacó que la catedral está vinculada a hechos históricos relevantes, como la muerte de Joaquín Miguel Gutiérrez, figura clave en la historia del estado, ocurrida en las inmediaciones del templo.
Patrimonio poco valorado
Pese a su relevancia, consideró que la catedral aún no es plenamente valorada ni como atractivo turístico ni como patrimonio histórico.
Muchos visitantes y habitantes desconocen detalles arquitectónicos, simbólicos e históricos del recinto, lo que limita su apreciación.
“Es un edificio que merece recorrerse con detenimiento. Incluso quien no es creyente puede encontrar en su interior un espacio de calma y conexión con la historia de la ciudad”, afirmó.












