Miles de feligreses católicos de la frontera sur de Mexico acudieron desde temprana hora y a lo largo del día a las iglesias y templos de los distintos municipios tal y como ocurre año con año en la imposición de la cruz de ceniza que marca la fe y el inicio de la Cuaresma, en recuerdo de los 40 días que Jesús caminó en el desierto, una época de reflexión, ayuno y renovación espiritual personal y colectiva.
La imposición de la ceniza es un ritual que simboliza el arrepentimiento, la conversión y la disposición para abrir el corazón a Dios; además, es la preparación para Semana Santa, cuando se recuerda la pasión y muerte de Cristo.
Homilía
En la parroquia de San Agustín, el padre Gilberto Damián García invitó a la comunidad a vivir un tiempo de reflexión, ayuno y renovación espiritual.
“El signo de la ceniza tiene su origen en la Biblia, cuando el pueblo se sentaba sobre ceniza como símbolo de arrepentimiento; por ello, el llamado durante este tiempo es hacer acciones que tienen que ver con el perdón, la conversión y la reconciliación, y las actitudes como la oración, el ayuno y la limosna”, abundó.
Doña Sandra, una feligrés de la iglesia de San Agustín, llegó temprano a la parroquia para recibir la ceniza y marcar el inicio de la Cuaresma. Con una sonrisa y un gesto de devoción, se acercó al altar, donde el padre Gilberto Damián García la esperaba para imponerle la ceniza en la frente.












