Católicos del barrio de El Cerrillo de San Cristóbal irrumpieron con pancartas en la misa que se celebraba este domingo, a mediodía en la Catedral, para pedir al obispo Felipe Arizmendi Esquivel que no cambie al sacerdote Adrián Morales Bartolón, encargado del templo de ese barrio.
El obispo les pidió que lo esperaran para dialogar con ellos al final de la celebración y así lo hizo, aunque les reprochó que hubieran ingresado como lo hicieran en plena misa, ocasionando cierto desorden.
En un documento leído en el patio posterior de la catedral, por Susana Cruz López, los aproximadamente cien católicos, aseguraron que durante los 9 meses que lleva como responsable del templo de El Cerrillo, Morales Bartolón “ha hecho muchas cosas importantes como la evangelización”.
Aseguraron que la carta difundida en su contra en días pasados, elaborada por otro grupo de católicos de El Cerrillo, “tiene firmas falsas o de personas que no autorizaron que fuera colocada”.
Una mujer dijo al obispo que el presbítero, “está dándonos mucha fuerza en nuestra fe”, y agregó que el conflicto “ha surdido como un problemas de juntas”.
Otra señora reiteró que “lo único que ha hecho el padre es evangelizarnos mejor. No ha cometido errores. Le queremos pedir que se quede en San Cristóbal”.
Un hombre señaló que el otro grupo de católicos “le imputa falsedades. Es cierto, bajó un Cristo porque la pared se está derrumbado y no lo podía sostener, y lo ubicó en un lugar tal vez no muy adecuado, esa es una de las molestias de la personas de la junta que quieren que lo deje donde estaba. La molestia es que ahora no gobiernan las Juntas”.
Una integrante del grupo juvenil, dijo: “No soy de El Cerrillo, pero mis abuelos sí y seguiría al padre en otra iglesia. Su presencia es una bendición en la vida de todos. No es de los padres con los que al dar la misa uno cabecea; con él no, se está atento y se escucha lo que dice”.
Una mujer comentó que “mi matrimonio estaba bajo y él nos motivó a seguir adelante”.
Un joven, remarcó: “el padre Adrián me transformó; yo era drogadicto y alcohólico, y me transformó la vida”.
Después de escuchar el testimonio de varios de los inconformes, Arizmendi Esquivel dijo que “aprecio y valoro mucho al padre Adrián, pero ha habido unas imprudencias y las platiqué con él el sábado. Y de acuerdo con él se retira un tiempo de El Cerrillo; vamos a restructurar estas cosas de acuerdo con el párroco de la catedral”.
Remarcó: “vamos a reestructurar estas cosas porque hay cosas que tienen que dialogarse antes y no hacerse así nomás, porque sin información al barrio hay también malas interpretaciones; debe de haber mucha comunicación, mucha información. Ha habido algunas imprudencias y hay que resolverlas, hay que ver cómo las podemos mejorar. Déjenme hablar con él y con el párroco para ver cómo las podemos resolver”.
Señaló que ya platicó con el sacerdote “y hay cosas que no están muy bien, no son pecados ni cosas graves sino imprudencias como que no se ha tomado en cuenta al barrio; tratemos de mejorar para el bien del barrio, pero nadie puede negar todo lo bueno que ha hecho y por eso no lo he despedido de la Diócesis. Él va a estar celebrando en la catedral, si quieren acudir”.











