CEDH

"Pablo Salazar Mendiguchía, José Luis Soberanes, entonces presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos, César Chávez, ex coordinador de asesores del ""gobierno de la esperanza"", Mariano Herrán, ex procurador y ex fiscal, Rubén Velázquez, ex secretario de Gobierno, Horacio Schoroeder, entre otros chiapanecos y no chiapanecos, son responsables de una conspiración abierta y cínica para aplastar lo que en principio fue la Comisión Estatal de Derechos Humanos.

Su titular, no obstante haber sido llamado a colaborar en la actual administración luego de tener que exiliarse por ser perseguido del anterior gobierno, no ha sido desagraviado, tampoco ha sido reconocido en su trabajo al frente de esa Comisión durante el deplorable sexenio de Pablo Salazar. Está todavía aquí el ex comisionado sólo porque es un hombre fuerte de espíritu, pero también podría estar muerto; de estarlo, no sería extraño que personajes ajenos al hipotético hecho hubiesen sido acusados del homicidio.

Eran tiempos extraños. Los que disentían eran vistos como dementes; la más mínima crítica o incluso sugerencia era acallada a base de amenazas, averiguaciones previas, detenciones arbitrarias en cárceles clandestinas, golpes, balazos y muerte. Para salir del paso frente a los casos más graves estaba el fiscal, quien de la manga se sacaba cualquier teoría, y si un reportero lo cuestionaba en alguna rueda de prensa, como llegó a suceder, él lo reprendía diciéndole que no le respondería más preguntas por no ser profesional, pero además, lo encaraba, mirándolo fijamente con la intención de hacerlo bajar la mirada, envalentonado por sus guardaespaldas armados. Así eran estos hampones, todos, pues al ver como se comportaba el jefe, los secuaces prácticamente se sentían ya como la Santa Inquisición.

Soberanes sabía de todo esto, pero no sólo hacía como que no veía ni oía, sino que en el colmo del cinismo venía a firmar convenios de respeto a los derechos humanos con Herrán y Salazar, a quien de manera por demás grotesca elogiaba.

Ahora, los abusivos de ayer pretenden arrimarse a la Comisión Nacional de Derechos Humanos, la misma instancia que servil en el pasado venía a sentarse con estos hampones a sabiendas de lo que estaban haciendo padecer a los chiapanecos.

Ahora, tras el arribo de los enviados de la Comisión Nacional de Derechos Humanos que han venido a visitar a Pablo Salazar, habrá que esperar para ver con qué salen ahora.

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