Una crisis que comenzó hace algunos meses dentro del Consejo Estatal de Derechos Humanos se desbordó este miércoles una vez que el secretario ejecutivo del organismo anunciara que desconoce al presidente, es decir, no reconoce no sólo esa figura sino que le resta legitimidad a las acciones que viene realizando dentro de sus funciones. El asunto trasciende cualquier otro conflicto anterior y se convierte en una crisis que puede inmovilizar el funcionamiento de toda la estructura, pues a partir de allí es un hecho que no existe hoy timón ni mando.
La grave crisis que habría sido desencadenada al parecer por acciones que son interpretadas en el interior del organismo como una sanción en contra de los propios servidores públicos que se hallan adscritos allí, cobra fuerza cuando el propio secretario ejecutivo del organismo argumenta violaciones a los Artículos 27 inciso c) y último párrafo de la misma Ley, y 40 del Reglamento Interior que se refieren a las formas que se debieron haber atendido en el nombramiento del que hasta ayer era aceptado como presidente.
Cabe hacer énfasis en que el disenso corresponde también a la postura que ha manifestado Pedro Raúl López Hernádez, miembro de la Comisión de Atención a los Derechos Humanos de los Pueblos Indígenas. Sin embargo, se dice que otros miembos del organismo se hallarían a favor de la postura del presidente, por lo que la unidad en ese Consejo se ha roto.
Al no haber unidad dentro del Consejo es difícil pensar que pueda en esas condiciones desempeñar la loable tarea que tiene de acompañamiento a las víctimas de violación a los derechos humanos, por lo que de no haber una solución pronta a este grave problema, el organismo habrá perdido su razón de existencia. Por el contrario, urge una solución, la mejor, y tal vez en aras de la unidad, el presidente de ese organismo debiera presentar su renuncia para dejar que éste siga su marcha en beneficio de los chiapanecos que en busca de ayuda y asistencia acuden al Consejo.
O quien deba separarse de su actual cargo, que lo haga, lo importante en este momento es salvar al Consejo de la grave crisi en que se halla hundido y pueda resurgir aunque con una imagen que el tiempo dirá si es posible reparar. Por eso, cuanto antes se halle una salida será mejor no sólo para los miembros sino para todo Chiapas al ser el Consejo Estatal de Derechos Humanos un apoyo para los vulnerables, pues son ellos quienes resultan golpeados por los abusos que esporádica o frecuentemente se cometen en el estado.
Si como se argumenta, el presidente tiene impedimentos que no le permiten cumplir con esa función, lo más sano, se insiste, sería dejar el lugar para que otro ciudadano con deseos de representar a la ciudadanía en la asistencia de sus derechos, retome esa responsabilidad.
El Consejo Estatal de Derechos Humanos y todo lo que representa para muchos chiapanecos bien vale la pena. Vale reflexionar por las víctimas y por los necesitados.











