En el marco de la primera jornada de los encuentros de historias y memorias por los 30 años de la firma de los Acuerdos de San Andrés Larráinzar, celebrado este lunes en el Centro Estatal de Lenguas, Artes y Literaturas Indígenas (Celali), distintos académicos reflexionaron sobre si la propia institución fue un acuerdo que sí se cumplió.
Al respecto, Carlos Román, director del Archivo General del Estado, señaló que el Celali nació de un ciclón y que la única forma de que permanezca es aumentar su autonomía, una propuesta con la que todos los panelistas estuvieron de acuerdo.
En ese mismo sentido, Balam Rodrigo, poeta chiapaneco, enfatizó la importancia de que el Celali pueda ser un órgano descentralizado con la capacidad de administrar sus propios recursos.
Recordó que, a lo largo de estos 30 años, el Celali únicamente ha publicado 300 libros, es decir, 10 libros aproximadamente por año. Balam cuestionó que al año no se imprime un libro por cada una de las 15 lenguas que se hablan en el estado.
Recurso
Señaló también que, durante el sexenio pasado, Coneculta recibió 250 mil pesos para la edición de libros, recurso del cuál se descontaba la publicación de premios, por lo que quedaban 20 mil pesos “para la publicación de libros en un estado que tiene casi un millón de analfabetas”.
Por su parte, la directora actual del Celali, María de la Flor Gómez, mencionó que hace años, cuando ella estuvo en la institución en otras funciones, se hizo un recorte presupuestal en la que los primeros afectados fueron los traductores e intérpretes, lo cual resultó en una “problemática estructural”.
“Porque hacían el papel de traductores e interpretes en las instancias judiciales” agregó. Señaló que esas mismas instancias siguen peticionando traductores e intérpretes al Celali, cuando el alcance de la institución está más enfocado a la literatura.












