Más de 30 jóvenes de Puebla, Morelia, San Luis Potosi, Ciudad de México y de Chiapas, se dieron cita en las inmediaciones del Instituto del Deporte en Tuxtla Gutiérrez, para celebrar el primer aniversario del Club Graffiti desarrollando su arte en los muros que rodean las instalaciones deportivas.
La actividad sorprendió la mañana del sábado a propios y extraños, quienes apreciaron la elaboración de varias obras del arte urbano conocido como graffiti.
Aunque en tiempos no muy lejanos el graffiti era considerado como un acto de vandalismo, el día de hoy esta actividad ha ganado espacios de expresión otorgados por las propias autoridades u otras instituciones, como en este caso lo hizo el Instituto de la Juventud.
Estilos
Carlos Alberto Ruiz Álvarez, miembro activo del Club Graffiti dijo que esta expresión artística es propia de las zonas urbanas y la pupila se deleita al ver las complejas obras, las cuales son elaboradas con distintos estilos desde las llamadas tagas hasta obras hiperrealistas.
“Todo depende de la mentalidad de las personas, hay quien atraviesa por una vida muy difícil y lo expresa en el estilo que le guste más y de acuerdo a las técnicas que vaya aprendiendo”, dijo Carlos, quien se dedica desde muy joven a expresarse mediante esta forma de arte.
En Chiapas hay un incremento exponencial de grafiteros, quienes para realizar esta actividad no necesitan tener una edad determinada solo una pared y unos pesos como dicen ellos de manera coloquial para comprar los aerosoles necesarios para su trabajo.
“Para hacer un graffiti nos gastamos entre 800 y mil pesos; es un arte demasiado caro y gracias a Dios hemos tenido más oportunidades”, dijo uno de los jóvenes participantes en el evento.
Para ser grafitero tampoco se necesita escuela, ni maestro, tal es el caso de Freddy Muñoz, mejor conocido como “Secta” quien se dice muy agradecido con Dios, ya que él es quién le ha dado este talento.
“Secta” inició a grafitear desde los 10 años. Cuando tiene la oportunidad de participar en eventos de rescate de los espacios públicos lo hace de manera desinteresada, ya que para él, el graffiti es una manera de prevenir el delito, el alcoholismo y la drogadicción; permite la integración de los jóvenes a espacios donde pueden expresarse de manera sana y desarrollar sus habilidades.
Las mujeres también forman parte importante de este movimiento urbano; tal es el caso de “Melody”, de la Ciudad de México, para quien el graffiti ha sido en una forma de desahogarse y viajar, ya que le ha permitido estar en otros estados de la República, como en esta ocasión que se encuentra en Chiapas.
“Melody” explica que cada vez son más las personas que ven al graffiti de manera distinta a cuando las escrituras territoriales (tagas) dieron una mala impresión a la ciudadanía, relacionándolas con la delincuencia.
“Creo que depende de cada persona; hay personas que no hacen más que pintarrajear, sin interesarse por desarrollar un estilo o mejorar su ténica, y están en el vicio”, dijo.
También hay quienes como Gerardo Gómez, catedrático de 31 años de edad y padre de familia, ejercen esta forma de expresión.












