El acitrón, uno de los principales ingredientes utilizados para decorar la rosca de reyes, se obtiene mediante la cristalización del tallo fibroso de un tipo de cactus llamado biznaga, las cuales están en peligro de extinción. La alta demanda ha generado su extracción desmedida y la destrucción del hábitat.
Ana Guadalupe Rocha, docente investigadora en Botánica y Ecología de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), comentó que el dulce es extraído de la parte interna del cactus, que suelen ser globosos y muy altos, y que tardan de 50 a 100 años en crecer, florecer y madurar.
Explicó que para obtener el acitrón se tiene que cortar completamente la planta, la cual crece en lo más alto del cactus, pero muchos tienden a cortar todo debido a las espinas, y al hacerlo, la planta ya no volverá a crecer. Este tipo de plantas al cortarlas ya no florecen nuevamente.
Además, la biznaga es un ingrediente de gran número de preparaciones típicas, rituales y festivas para algunos estados del país, lo que ha contribuido a que se encuentre en grave peligro de extinción debido al comercio ilegal.
Lo preocupante es que no hay cultivos de estas plantas para fines comerciales, existen algunos ornamentales, pero son muy caras; por ejemplo, en algunos lugares venden cactus muy pequeños, desde los 50 pesos, lo que refleja que el costo real de las plantas para extraer el acitrón sería muy alto, y pocos podrían pagarlo.
Por eso la mayoría prefiere cortarlas en la ilegalidad, debido a que las biznagas están protegidas por la Norma Oficial Mexicana 059-SEMARNAT-2010, además hay que considerar que la venta del dulce procesado no es regulada ni penada.
Mencionó que las biznagas crecen en clima árido, por ello es que tienen la forma globosa. Específicamente nacen en la parte norte de México, como San Luis Potosí, Hidalgo, Coahuila y otros puntos; mientras que el acitrón sí se vende en todo el país.
La investigadora indicó que la extracción desmedida ha causado un gran impacto ambiental, ya que como todas las plantas, también cumple una función ecológica. En las zonas donde crecen beneficia a los suelos, microorganismos, insectos y algunas especies de fauna.
Reiteró que el tiempo de crecimiento de las biznagas es de hasta 50 años y más para poder madurar; de varias semillas que se producen son pocas las que llegan adultas. Sería un recurso renovable si se hicieran cultivos especiales para extraer el acitrón, pero la extracción se hace de las silvestres.
Ana Guadalupe Rocha destacó que en los últimos años, quizá por la escasez y el alto precio del acitrón, pastelerías y negocios que venden roscas de reyes, cada año han comenzado a utilizar otras frutas cristalizadas para decorarlas. Afortunadamente ya no es tan indispensable.












