Con una designación internacional como Patrimonio Mundial por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en sus mil 771.95 hectáreas de selva, el Parque Nacional de Palenque resguarda alrededor de mil 400 edificios de la cultura prehispánica maya, de los cuales solo se ha explorado el 10 %.
Las autoridades responsables de la protección de este sitio arqueológico es el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y la Comisión Nacional de Áreas Naturales protegidas (Conanp).
Esta última está a cargo de la conservación de los recursos naturales dentro del área del parque nacional, decretado como tal un 20 de julio del 1981.
Valor histórico y riqueza biológica
Palenque es de gran importancia tanto por su valor histórico como por su riqueza biológica, pues funge como refugio de especies de flora y fauna y resguarda el capital natural de nuestro país. Para celebrar, miembros de la Conanp realizaron avistamientos de aves con el fin de conocer más sobre ese grupo taxonómico.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), el tipo de vegetación del parque es selva alta perennifolia, con especies de flora representativas como sabinos, canshán, cedro, guadañaste y ramón.
Y con fauna como osos hormigueros, venados de cola blanca, loros, ocelotes, tigrillos, o el mono saraguato, el cual está plasmado en el escudo del mismo parque; además, posee una especie microendémica, la mojarra de Misala.
Asimismo, es una zona donde se mantiene el monitoreo y la protección constante a las comunidades de guacamaya roja, especie en peligro de extinción, la cual es fundamental en la región no solo por su belleza, sino por que ayuda a mantener el equilibrio del ecosistema.
En lo que respecta a la zona arqueológica, es una de las más visitadas de Chiapas y de nuestro país, alcanzando un promedio de 600 mil visitas al año. Fue fundada en el periodo preclásico tardío, con estructuras sobresalientes como el Juego de Pelota, los Templos de la Cruz Foliada, del Sol y del Conde, además del gran Palacio.
Una vez que la ciudad de Palenque fue abandonada, alrededor del siglo IX, la gruesa jungla que la rodeaba cubrió sus templos y palacios. Esta vegetación protegió en gran medida a los edificios y sus elementos del saqueo, como por igual ayudó en la protección de la integridad del sitio.












