“¿Dónde está el rey de los judíos? Preguntaron los magos de Oriente, al llegar a Belén”, comentó el sacerdote Hedilberto Pérez Vicente, al referirse a la Epifanía o revelación del Señor, tema central del evangelio de San Mateo, capítulo 2.
Sacerdote pide fe
En su mensaje pidió a los feligreses vivir este momento con mucha fe, “porque creo que hoy también tenemos que pedir a Dios que nos ilumine esa estrella de la fe, hasta el encuentro con el Señor. Digo, estamos en este mundo y estemos jóvenes o estemos más grandes, pero tenemos un encuentro con Dios al final de nuestra vida y esa estrella tiene que guiarnos hasta el cielo”.
Asimismo, añadió: “Hoy toda la iglesia canta porque se ha revelado la salvación de Dios por medio de Cristo y se ha hecho hombre en nuestra carne mortal; nos hace partícipes de su inmortalidad”.
A decir del sacerdote católico, “Jesús es quien se manifiesta hoy en esa solemnidad de la Epifanía”, y agrega que hay una doble dirección en esta revelación, “una es que primeramente Dios revela su verbo eterno en carne humana, pero también revela que la salvación es para todos”.
Reyes magos
Los magos de Oriente son representantes de aquel primer mundo en los tres continentes: África, Asia y Europa, por eso el color representa a cada uno de ellos.
Estos magos extranjeros “descubren en esa luz al salvador, una estrella los guía y creo que tenemos que vivir la dinámica de estos hombres, quienes no se cansan y perseveran siempre a pesar de las pericias de los encontronazos y de los estrellones con Herodes. Ellos continuaron hasta llegar a la casa donde estaba Jesús”.
De la misma manera, explicó que la estrella que guía a los magos es signo de la fe, en tanto que el oro, el incienso y la mirra son ejemplos de la adoración, el amor y el respeto que le tienen a Jesús como hijo de Dios.
Invitación
El sacerdote invita a que “le entreguemos el mejor regalo a Jesús, ya que puede ser que no le demos muchas cosas materiales, pero sí un corazón que sepa ser generoso, respetuoso y obediente”.
Sobre todo, concluyó, “lo obediente, porque a veces somos un poquito caprichudos y nunca nos cansemos de buscar a Jesús, que siempre sea nuestro deseo, nuestro anhelo estar buscando a Jesús y conocerlo cada día más”.












