Celebran el segundo domingo de Pascua

Celebran el segundo domingo de Pascua

“Llegamos a este segundo domingo de Pascua, 7 de abril, que también es el domingo de la Divina Misericordia”, expresó Hedilberto Pérez Vicente, presbítero de la Arquidiócesis de Tuxtla.

En esta ocasión, en referencia al santo evangelio según san Juan 20 19-31, expuso: “Estimados hermanos, este día en el que celebramos a Jesús Divina Misericordia, en la primera lectura de los ‘Hechos’, nos narran como los primeros cristianos vivían esta misericordia al tener un solo pensamiento, una sola alma y un solo corazón para con sus hermanos; podríamos preguntarnos si es un ideal o realidad de san Lucas, pero si es realidad así como nos narran los hechos, pues es el mejor testimonio de Cristo resucitado”.

Mencionó que san Juan, también en la misma tónica de la Divina Misericordia, pide unir fe y amor; es decir, unir el amor a Dios y la caridad con el prójimo.

Esto no es cuestión de sentimientos solamente, sino fruto de la paz que Jesús infunde en el corazón de sus discípulos y también del espíritu, el espíritu que ahora les va a enviar como Pentecostés.

“Vean ustedes que su palabra y su presencia va haciendo que aquellos hombres incrédulos se vuelvan creyentes. Por eso, estimados hermanos, este amor significa también entrar en el corazón de Jesús, como Tomás que le dice: ‘(…) trae acá tu mano y métela en mi costado’”.

Y añade: “Jesús, estimados hermanos, siempre acompaña su Iglesia a través de su palabra, a través de su presencia, a través de la eucaristía”.

Reafirmar el amor

“Afirma, además, que entrar a su corazón como Tomás significa afirmarnos en su amor, recibir su vida, llenarnos de él, pero también amar auténticamente. En otras palabras, oír con el corazón lo que Jesús nos quiere decir; es decir, en resumen, es ser santos, entrar a su corazón significa unirnos al ‘Santo’ con mayúscula, para ser santos”, refirió.

“No nos olvidemos, pues, de que estamos llamados a participar de Jesús, trae acá tu mano, trae acá tu vida y métela en mi costado”, dijo el padre.

Finalmente, recomendó no olvidar la frase “el humanismo de Tomás quedó superado frente al resucitado, pero lo auténticamente humano frente a él es ser creyentes, apóstoles”.