“Nuestra iglesia se prepara para vivir esta Semana Santa, iniciando con el Domingo de Ramos, la entrada triunfante de Jesús a Jerusalén”, así recibió Fabio Martínez Castilla, arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, a los feligreses que abarrotaron la Catedral de San Marcos la mañana de este domingo.
El monseñor encabezó en la Arquidiócesis de la capital las celebraciones con sacerdotes, seminaristas, diáconos, laicos y religiosas.
Recordó que en esta celebración la Iglesia Católica bendice palmas y realiza la procesión, durante la celebración de los misterios de salvación realizados por Jesús en su entrada a Jerusalén.
“Para los cristianos católicos, el Domingo de Ramos es el primer día de la Semana Santa, comienza con la narración de la pasión del Señor, que une el triunfo de Cristo aclamado como el Mesías en Jerusalén”, comentó.
Recordó que en el rito de la procesión los católicos llevan palmas, le colocan globos multicolores, resalta el rojo, mismo que se usa durante la liturgia, que simboliza la sangre de Jesús por la salvación del mundo.
Martínez Castilla explicó que las palmas son para los católicos un signo de la participación gozosa en el rito procesional, una expresión de la fe para recordar la pasión de Cristo, Mesías y Señor, que va hacia la muerte para la salvación de la humanidad.
Desde el sábado por la tarde, indígenas tsotsiles de diversas comunidades se apostaron en las afueras de las diferentes iglesias de Tuxtla, ofrecieron palmas que cultivan en su localidad vestidos con un atuendo tradicional de la etnia de su localidad, camisa de manta, falta bordada, trenzas y listones de colores vistosos.











