En la Ribera el Amatal de Chiapa de Corzo todo está listo para que el próximo viernes 27 de octubre acudan los compradores a los mercados para llevarse la flor de cempasúchil y la flor de seda (o cresta de gallo), y de ahí a los altares y panteones de las diferentes regiones de Chiapas, como parte de la celebración del Día de Muertos.
Rosa Arely Domínguez Chacón es una de las productoras en Chiapa de Corzo, quien nos comparte que este año confía en que la flor reviente en todo su esplendor, pues se trabaja a marchas forzadas para que esto se logre y así las ventas de este año sean mejores que los años anteriores.
Mucha agua hace daño a las plantas, pues la flor se llena de gotas que hacen que pese más y se marchite, situación que ocurrió el año pasado, la cual no fue la mejor; no obstante, también al llover poco la flor no tiene suficiente agua y no crece al máximo, por lo que tanto ella como sus familiares se han dedicado a regar los plantíos con bombas de agua a presión para motivar el correcto crecimiento de la flor.
Esta es la recta final, pues el próximo viernes compradores, principalmente de la región Altos de Chiapas, se harán presentes para comprar todo lo posible y cargar camionetas, camiones y hasta carros, llevándose la mayor cantidad de flor.
La mujer —con 20 años en el campo— comparte que durante el año 2022 las flores se hicieron negras y se tiró la mayor parte, por lo que confía en que este año la historia sea mejor.
Agricultores
En dos hectáreas de terreno trabajan seis integrantes de la misma familia, quienes comienzan con el trabajo desde el mes de junio, cuando se inicia con el proceso del almácigo, que es la germinación de la planta, para que de ahí se obtengan las plántulas que se comienzan a sembrar en el mes de agosto, ya que las plantas están de tamaño medio. Las labores del campo son prácticamente de sol a sol, desde las seis de la mañana hasta que inicia la noche.
“Uno arranca el almácigo, otro lo viene a sembrar y los otros lo están regando, porque se tiene que regar el mismo día en que se siembra, si no, no sirve”, explica.
Rosa Arely comparte que el tercio de flores se vende en alrededor 50 pesos a los compradores, quienes pueden elevar el costo al doble o a veces al triple a los compradores finales, dependiendo del lugar en donde se esté vendiendo.
Apunta que el trabajo en el campo es de todo el año, pues a lo largo de los diferentes meses se siembra melón, milpa, calabaza y algunos otros productos como pepino y hortalizas.
Luego de cosechar las flores se vuelve a cultivar la tierra y se empieza a sembrar milpa.
Comparte que cada año y en cada jornal se encomiendan a Dios, para que las cosechas sean buenas.












