La cena de Navidad tiene un significado especial, pues reúne a las familias para esperar la llegada del salvador del mundo, del niño Jesús, del hijo de Dios.
En el mundo existe infinidad de alimentos. En México y Chiapas hay platillos para esta celebración, alimentos que son preparados para las familias más pudientes, como para las más humildes, con el mismo objetivo.
Flor de María
En esta ocasión Flor de María Alias, tuxtleca y heredera de la tradicional gastronomía zoque al frente de la cocina “Jamatoc” (casa del sol), comparte parte de esa riqueza gastronómica que existe en la capital.
Entrevistada por Cuarto Poder, expone que la ciudad tienen platillos bien definidos, tales como: chipilín con bolita, puerco en niguejuti, wacaxis caldú, el putsasé, el sispolá.
Para la festividad de Navidad, comparte que las cenas se preparan de acuerdo al presupuesto con el que cuenten las familias para esta ocasión.
Se consume en esta temporada el pavo relleno, el pavo ahumando, el lomo relleno y el pollo relleno.
Existen dos tipos de lomo: el tradicional tuxtleco y otros que son rellenos con otros ingredientes; en el caso de los primeros lleva pasitas, aceitunas, huevo, zanahoria, almendras.
“Los segundos son una variación de los chefs y de la cocina gourmet, con ingredientes extras como las cerezas, se envinan y son aderezados”, comentó.
La llegada del niño Jesús
Compartió que la tradición marca que el 25 de diciembre es la llegada del niño Jesús, y las familias se reúnen el 24 de diciembre para compartir los alimentos, pues es una fecha muy especial.
Detalla que los tuxtlecos consumen generalmente pavos, pollos rellenos y lomos. “En Tuxtla existen casos de que crían los pavos y lo traen para que lo preparemos también; es común acompañar estos alimentos con las guarniciones de espagueti, ensalada de verduras para compartir con la familia”.
La cocinera tradicional es un tesoro de conocimiento gastronómico, pues ha tenido una preparación constante con reconocidos chefs nacionales e internacionales.
“En esta preparación me han enseñado a combinar ingredientes, como por ejemplo una crema de champiñones que se le puede dejar caer a los pavos, cremas de zanahoria, de calabaza que se le puede dejar caer al lomo relleno”, comentó.
Una larga tradición
La mujer relata que este conocimiento fue heredado por su abuela originaria de Tuxtla y de estirpe zoque y hablante de la lengua, mientras que su madre es originaria de Acala, quien aprendió la cocina tradicional por un largo tiempo.
“Pertenezco a la tradición de la mayordomía y tengo amigas cocineras que me han apoyado chefs, como Francisco Mayorga, el chef Martín Guerrero que está en Los Ángeles, entre otros, con los que he ido aprendiendo y también he impartido talleres; en constante aprendizaje diferente que hemos trabajado constantemente”, comentó.
Flor de María Alias consideró que no está encasillada con una forma de cocinar, ya que existe una infinidad de comidas cenas, pero todo ha sido también parte de un sacrificio.
En esta temporada considera que las cenas navideñas, sean las más elaboradas o las más sencillas, son para compartir con los seres queridos.
“No precisamente tenemos que esperar la temporada de fin de año. En mi infancia no había posibilidades de cocinar carne o pollo, entonces hacían los tamalitos de frijol tierno, una salsa de tomate, es una comida muy sabrosa”, compartió.
Ahora prepara estos deliciosos alimentos, las cenas para que las familias se reúnan en esta temporada; el arte de saber cocinar y gracias al apoyo de muchas personas ha viajado a muchos lugares, ha llevado la cocina tradicional a diferentes estados del país.
Para este año cocinará para su familia un pollo relleno tradicional y una lasaña, pero expone que lo más importante es la sana convivencia por el verdadero significado de la festividad, que en muchas ocasiones suele confundirse.












