Desvinculados de la crisis del sistema educativo nacional, los centros educativos Cendis representan una bocanada de aire fresco para la infancia nacional y una oportunidad para el resurgimiento de la educación en México, pues mediante una formación que entrelaza modelos de países desarrollados de Europa y los más atinados de América, como el cubano, ofrecen educación en neurociencias y acceso a las artes como principio formador de mentes críticas.
Se trata de un proyecto público con orígenes sociales arraigados en las clases trabajadoras, pues se ofrece un espacio para cuidado, atención y educación a hijos de madres obreras, y aporta educación de calidad.
Los Centros de Desarrollo Infantil (Cendi) se fortalecen día con día mediante capacitación constante a los docentes y administrativos, además realizan encuentros permanentes con expertos en docencia del país y algunos extranjeros que evalúan y aportan mecanismos de investigación y desarrollo al proyecto de los Cendis.
Como consecuencia de este fortalecimiento permanente, los Cendis son quizás el proyecto educativo más sólido del Sureste nacional y uno de los más destacados en el país, pues además de ser una institución reconocida por la Secretaría de Educación, ofrecen un nuevo modelo educativo que utiliza las conocidas “competencias” de la educación formal del estado y le suma la formación prenatal, neurociencias y las artes.
Atención prenatal
Los niños del Cendi son atendidos desde el vientre de las madres; en la escuela se tiene activación física diaria para “despertar al conocimiento”, atención a la educación formal (destacando el español, las matemáticas y las ciencias sociales), espacio para siestas, acceso a libros, música, danza, alimentación, salones con cupos reducidos, más de dos maestras por grupo, nutriólogos, trabajadoras sociales, médicos, psicólogos para los niños y los padres, pero principalmente el pensamiento libre y la posibilidad de ser escuchados por el cuerpo docente que privilegia el raciocinio de los infantes y les incita a opinar y expresarse.
En este contexto, Miriam Grajales, supervisora de los Centros de Desarrollo Infantil (Cendi) Tierra y Libertad, explicó que se trata de un proyecto educativo que comenzó en Chiapas en el año 2007 y nació con intención de brindar atención específica a sectores específicos, las madres trabajadoras y las familias más vulnerables.
La docente e investigadora explicó que la organización del proyecto Cendi, se basa en un trabajo relacionado con el enfoque de las neourociencias de los niños desde el proceso de gestación y posteriormente durante su desarrollo, de la primera infancia, vinculando además a padres de familia y maestros en un trabajo interdisciplinario que ofrece a los infantes más y mejores herramientas educativas, pasando de la educación formal a la artística, teniendo pasajes de atención en la música, danza, quehaceres lúdicos, entre otros.
Los niños que estudian en los Cendis atienden materias curriculares externas, de una manera transversal al diseño como música, danza, inglés, computación, yoga, educación física, pintura, dibujo y modelado.
Un día escolar
En este sentido internacional, Miriam Grajales dio a conocer que dentro de los Centros de Desarrollo Infantil se maneja un horario de vida en los niños que incluye filtros médicos para detectar a temprana hora, posibles padecimientos, además de forjar la costumbre de la higiene, aseo tanto en padres como en los niños. El filtro médico ofrece la posibilidad de dar atención inicial y direccionar a los niños con sistemas de salud.
Posteriormente, ingresan al Cendi para realizar un proceso de activación física con una duración de 10 o 15 minutos, después llegan a su salón o al área de comedor para el desayuno, posteriormente realizan actividades pedagógicas diseñadas por las maestras a través de un programa exclusivo.
El referido programa se ejecuta mediante un modelo cubano que incluye pausas para siesta en los niños, las cuales son consideradas de suma importancia debido a que las investigaciones sobre neurociencias refieren que si los niños tienen los períodos de siesta o descanso, el cerebro descansa y posteriormente pueden tener mayores interconexiones cerebrales.
Sobre el programa exclusivo de los Cendis, Miriam Grajales indicó que el modelo está basado en cinco áreas de desarrollo que son el físico, personal, social, motor y de aprendizaje, que a diferencia de los demás, en este programa se trabaja desde el programa preconcepcional, es decir, las parejas interesadas en tener familias tienen pláticas para ver ¿por qué quieren ser papás?
Una vez embarazados, entran al programa de educación prenatal y posteriormente, ingresan al Cendi bajo el esquema de educación inicial y avanzan hasta el nivel preescolar. Sin embargo en otros estados del país, la formación de los estudiantes termina hasta nivel universitario.
En Chiapas hay cuatros Centros de Desarrollo Infantil Tierra y Libertad, ubicados dos en la capital chiapaneca, uno en Palenque y uno en Tonalá, no obstante, agregó que próximamente está por abrirse un nuevo Cendi en Real del Bosque.












