El Centro de Derechos de las Víctimas de Violencia Minerva Bello, fundado en Guerrero hace ocho años, abrió una sede en San Cristóbal de Las Casas para atender denuncias de violaciones a las garantías individuales.
Integrantes del organismo dijeron que “se vio la necesidad de abrir una sede en San Cristóbal porque desde 2021 hemos trabajado en Chiapas con la Escuela Normal Rural Mactumactzá y desde 2023 con la diócesis de San Cristóbal”.
Recordaron que uno de los casos que llevan es el asesinato del sacerdote Marcelo Pérez Pérez, ocurrido el 20 de octubre de 2024, y el de Jesús Alaín Vázquez Pérez, alumno de la Escuela Mactumactzá, quien perdió la vida el 15 de mayo de 2025 al caer de la parte posterior de una camioneta cuando eran perseguidos por policías estatales.
Las nuevas oficinas, fueron inauguradas el 20 de este mes con la presencia del obispo de la diócesis local, Rodrigo Aguilar Martínez, y miembros de diferentes agrupaciones.
Las fuentes comentaron que en las mismas oficinas se inauguró el salón J’tatic Marcelo, con un mural que pintó el artista ch’ol, Darwin Cruz.
Afirmaron que a la inauguración acudió también la familia del padre Marcelo y el obispo Rodrigo bendijo las instalaciones.












