César y perro loco: Gaddafi

"Jean Meyer * El Universal. Muammar Gaddafi ha logrado contra él una extraña unanimidad, si uno piensa que todos lo condenan, menos Fidel Castro, Daniel Ortega y Hugo Chávez. Ni Adolfo Hitler lo logró en su tiempo. Sea cual sea el desenlace final de la crisis libia, déjeme hacer el papel de abogado del diablo. Hace unas semanas, el ""Líder de la Revolución Libia"" era cortejado por todos los jefes de Estado y los empresarios. Ahora podemos recordar la copla del himno de los ""marines"": From the halls of Montezuma, to the shores of Trípoli, ""de los palacios de Moctezuma a las playas de Trípoli"". Estados Unidos tiene los ojos puestos en Libia, sin dejar de pensar en la frontera mexicana.

En 2009 EU y Libia intercambiaron embajadores; no solamente Gaddafi había dejado de ser el ""perro loco"" bombardeado por la aviación estadounidense en 1986, sino que ocupaba un sitio (2008-2010) en el Consejo de Seguridad de la ONU, y en la Comisión de Derechos Humanos de la misma ONU; en el mismo año Gaddafi era el presidente de la Unión Africana y firmaba un tratado de cooperación con Italia. Terminaba una gira triunfal en las capitales europeas, mientras que China, la India y Rusia se precipitaban con el Reino Unido, Francia, España y Alemania para invertir en la Libia del petróleo.

Y de repente el César Augusto cae de su pedestal, ""loco"" como Calígula y ""genocidio"" como Nerón. Cuando sobran en el mundo, dirigentes caligulescos y neronianos. Creyeron que iba a caer en seguida como Ben Alí y Hosni Mubarak: del árbol caído, todos sacan leña. La leña resultó verde y ahora se tallan los ojos.

¿Por qué Castro, Ortega y Chávez lo saludan como hermano, y antiimperialista? Porque lo fue. Armó y financió la guerrilla en el mundo entero. Y el terrorismo también. Recuerdo a los jóvenes católicos mexicanos, agentes y colaboradores de la revolución sandinista y de la salvadoreña, que iban a Trípoli por dinero y armas: Gaddafi los recibía con los honores militares, como recibía a Carlos el Chacal, admirado y celebrado por Hugo Chávez, y a los de la IRA, ETA, OLP, etc...

Trípoli, 1º de septiembre 1969, la radio lanza un comunicado: ""Hoy se realizó vuestro sueño socialista, de libertad y unión. Pueblo libio, nos levantamos por tu honor..."". Sin violencia, un capitán de 27 años y sus 12 compañeros inauguraban una República árabe, revolucionaria y socialista que ""luchará contra el colonialismo y el racismo y ayudará a los países colonizados a conquistar su independencia"". Este joven ""oficial libre"", que Nasser encontraba ""increíblemente puro e inocente"" en 1970, quería para toda la nación árabe unida, ""libertad, unión y socialismo"". Ofrecía a Nasser la riqueza petrolera de Libia, pero el Rais no tardó en morir, dejando huérfano a su alumno. Gaddafi se lanzó sucesivamente y sin éxito en tres empresas: la unión de todos los árabes y la liberación palestina; la formación de un imperio árabe africano; la derrota del imperialismo desde la Nueva Caledonia francesa y Córcega, hasta Belfast y San Sebastián, pasando por Angola, Mozambique, África del Sur. Se alió con los soviéticos y en marzo de 1977 la visita de Fidel Castro le dio un certificado de ortodoxia revolucionaria.

A partir de 1981, EU multiplica las demostraciones militares e intenta debilitar económicamente a Libia, acusada, con razón, de ser el soporte del terrorismo mundial. En el Chad, durante años soldados franceses y libios se enfrentan, lo que le vale a Gaddafi, en toda África, una popularidad extraordinaria. A la hora de la perestroika y del acercamiento entre Gorbachov y Reagan, el libio paga el pato: en 1986 los americanos bombardean Bengasi y Trípoli. Gaddafi se salva por milagro (queda medio sordo) pero su hija adoptiva de 4 años ha muerto. ""Perro loco"", dice el presidente Reagan.

En el 20° aniversario de su revolución, Gaddafi reafirma su ""apoyo a la Revolución internacional, a los combatientes de la libertad de Nicaragua, El Salvador, Panamá, Nueva Caledonia, etc..."". Atribuye la medalla de la Revolución a Che Guevara, Martin Luther King, Mao, Nasser, Tito y De Gaulle, a este último por ""la liberación de Francia de la hegemonía de los imperialistas americanos"". Unos meses antes no le había temblado el pulso al ordenar la destrucción en vuelo de dos aviones de pasajeros, el uno americano, el otro franco-africano. ¿Loco? Quién sabe, rabioso, sí.

Por eso hoy, Fidel Castro denuncia la intervención extranjera en Libia; Daniel Ortega, quien busca una reelección anticonstitucional, saluda al combatiente revolucionario; Hugo Chávez alaba al valiente hermano que lucha contra EU y la OTAN que quieren ""arrebatarle al pueblo libio su soberanía para apoderarse de su petróleo"". Por desgracia, todo lo que se puede decir a favor y en contra de Gaddafi es cierto.

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Investigador del CIDE

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