Joven mujer originaria de la ranchería Limoncito en Reforma, Chiapas, encabeza un grupo de personas que trabajan en las labores de rescate entre los escombros de edificios derrumbados por el sismo de 7.1 en la escala de Richter, que sacudiera el pasado 19 de febrero la Ciudad de México.
Miedo
La valiente mujer de nombre Margarita Ávalos López de unos 31 años de edad, se comunicó vía telefónica con sus familiares a esta ciudad, donde relató el miedo que sintió cuando se encontraba laborando en un edificio en construcción de 19 pisos, en los momentos en que ocurrió el sismo, y desde donde se percató, cómo se derrumbaba el edificio de al lado, y mientras veía que algunas personas quedaban atrapadas entre los escombros.
Sus conocimientos en seguridad industrial la ayudaron a coordinar las labores de evacuación en el edificio donde se encontraba trabajando para posteriormente organizar una cuadrilla de personal de seguridad, para apoyar en las labores de rescate y búsqueda de sobrevivientes de los edificios caídos.
Mientras sus familiares trataban inútilmente de comunicarse para conocer su estado de salud, ella ponía en práctica sus dotes de mujer humanitaria, para auxiliar en la zona desbastada a los que necesitaban su ayuda en esos trágicos momentos.
Al restablecerse el suministro de energía eléctrica, y la señal de internet y red telefónica en la Ciudad de México, logró comunicarse con su familia radicada en esta ciudad de Reforma, para informarles que se encontraba a salvo y ayudando en las labores de rescate.
La rescatista cursó la licenciatura en Comercio, en la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, campus Reforma, sólo que el destino, la llevó a emigrar a la ciudad de México, donde trabaja capacitando personal en el tema de seguridad, con lo que la ayuda al sostenimiento de sus hijos.
Capacitación
Como encargada de adoptar medidas preventivas y capacitar a personal de empresas constructoras, adquirió la sensibilidad, de velar por el prójimo, lo que la llevó a mantener un carácter fuerte y decidido para enfrentar la adversidad y tender la mano a quienes lo necesitan desde el pasado 19 de septiembre.
Por lo que hoy, su familia se siente orgullosa de tener a “un ángel” ayudando en las labores de rescate de hombres, mujeres y niños, en la Ciudad de México”.












