Chiapaneco a la conquista de NY

Mauricio se interesó por la industria del cine desde muy joven y ha perseguido su sueño desde entonces. Cortesía
Mauricio se interesó por la industria del cine desde muy joven y ha perseguido su sueño desde entonces. Cortesía

El joven chiapaneco Luis Mauricio Gordillo Santiago, de 23 años, es un claro ejemplo de esfuerzo, dedicación, ganas de superarse y demostrar que en México sí hay talento.

Actualmente estudia cine en la New York Film Academy, una de las mejores escuelas prácticas de cine a nivel internacional, en Nueva York, Estados Unidos, con beca completa.

En una amena charla, Mauricio comparte que su amor por el cine nació desde muy joven, cuando pasaba los fines de semana con su papá y en la que muchas veces vieron películas juntos. Era como un descanso de toda una semana de escuela, disfrutaba el momento y poco a poco le surgió la curiosidad para saber cómo se hacían esos largometrajes.

Recuerda mucho “La lengua de las mariposas”, “Cinema Paradiso” y “La vida es bella”, películas que le despertaron el interés para investigar y leer todo sobre cine, hasta llegar, incluso, a hacer videos musicales, convirtiéndose en una pasión para crear contenidos, historias y producir.

Desafíos

Consciente de que se trataba de una carrera complicada, tuvo cierto temor de decirle a su mamá que quería estudiar cine, de modo que decidió hacerlo en una noche de fin de año, sin embrago, la respuesta que recibió fue inesperada: “quieres estudiar cine, demuéstramelo, ahorra para pagar un curso en la Ciudad de México, y aparte, búscate un trabajo que tenga que ver con cine”.

Es así que, motivado por su pasión y el apoyo de su mamá, encontró un trabajo sin paga en una productora, por el simple interés de conocer y aprender cinematografía, decisión que le ayudó a saber todo el proceso para hacer un largometraje, que va desde la pre hasta la postproducción.

A partir de ese momento y con más empeño, viajó a Puebla a estudiar cine, donde aprendió todavía más de este arte, ya que hacían cortometrajes prácticamente cada semana. Desafortunadamente, ante la llegada de la pandemia tuvo que regresarse a Tuxtla Gutiérrez.

Dos grandes logros

Mientras se encontraba en casa y en confinamiento, se emitió la convocatoria para el Festival de Cine en Ensenada, Baja California, sobre cortometrajes en relación a la pandemia. La escuela los motivó para que aplicaran y decidió hacerlo, creando el corto “Un día más, un día menos”, con el que ganó el primer lugar.

Con ese mismo trabajó participó en el Festival de Cine de Puebla, logrando el segundo puesto. Lo más triste para él fue que no pudo asistir a las proyecciones de los cortometrajes debido al confinamiento, pero su pasión creció todavía más.

Después de esos importantes logros siguió investigando sobre becas o programas para jóvenes cineastas y se postuló para la New York Film Academy; reunió todos sus documentos, trabajos hechos y los envió. Tiempo después recibió la notificación sobre la beca completa.

Actualmente, Mauricio está por terminar su primer año de estudios en la academia y cuenta que sigue encantado de estar ahí, ya que se maneja un ritmo bastante rápido al mantenerse trabajando en producciones casi de forma permanente.

Afirma que a veces llega a ser complicado pero muy entretenido, porque el simple hecho de estar en Nueva York ya es una locura y un cambio total de cultura para él, pues ha tenido que encontrar su propio camino y lugar.

Corto en proceso

Acaba de terminar la etapa de recaudación de fondos, tal como lo establecen los requisitos de preproducción de la New York Film Academy, para su próximo cortometraje, el cual comenzó a filmar recientemente.

En toda producción cinematográfica la colecta de fondos es fundamental para concretar y producir historias que, posteriormente, se presentan al público selecto en la pantalla grande.

El cortometraje está basado en el sentimiento que tuvo justo al llegar a Nueva York, el choque cultural, ser un mexicano en otro país, y haciendo una reflexión sobre los problemas sociales que muchas veces se decide ignorar y normalizar, es decir, toda una crítica social.