Chiapanecos cambian parcelas por viaje a EU

"Eleaneth Díaz * CP. A tan sólo cuatro anos para que cesen los subsidios al campo, miles de labriegos chiapanecos han emprendido el viaje hacia la Unión Americana con dinero del adelanto que les han dado de los diversos programas de apoyo al sector agropecuario, antes de no tener recurso alguno para el éxodo.

Cuando a José Manuel Espinosa Gutiérrez, le informaron que podía recibir todo su Procampo en una sola emisión, no lo pensó dos veces, con ese dinero agarro camino él y dos de sus hijos. Su destino fue Canadá. Allá trabajó seis meses y a su regreso, volvió sobre sus pasos para irse a Estados Unidos.

""Sembrar su parcela de cinco hectáreas, apenas da pa´ comer - en el mejor de los casos - unos cuatro meses. Los otros ocho meses del ano tendré que ofrecerme como albanil, peón, jardinero, velador y hasta taxista o de lo que sea"", dice son sorna. Debido a una ley promulgada en el ano 2001, Estados Unidos concede a cada agricultor de maíz una cifra igual a 52.30 dólares diarios por concepto de subsidio; mientras que México solamente se otorga 1.8 dólares al día, por lo que en entidades como Chiapas, el medio de sobrevivencia de más de 64 por ciento de la población es el campo, se ven obligados a migrar a ese país.

Insumos caros y bajos precios de la producción es el síntoma agónico del sector social agrícola del país. Con la entrada del TLCAN se han abierto también las fronteras para diversos productos como el maíz, cosa que implica una fuerte competencia entre la pequena producción mexicana y la gran industria agrícola estadounidense.

Por ello, la producción de maíz mexicana cuesta 181.9 dólares la tonelada pero el precio del mercado internacional se mantiene en 129.18 dólares. De hecho, el rendimiento medio de producción de maíz en EU es de ocho a diez toneladas por hectárea, mientras que en México oscila entre el dos y el cinco, y en Chiapas entre el uno y el tres.

Consecuentemente el gobierno mexicano y las corporaciones transnacionales pueden comprar el maíz proveniente del estado norteamericano a un menor precio, incluidos gastos de transporte.

Otro factor que endurece la situación del campo de Chiapas, es la desaparición de instituciones en el agro, como la Conasupo, ha configurado un panorama muy desfavorable para los campesinos y, si agregamos que no hay inversión productiva, la crisis se profundiza y la migración es la única solución para los chiapanecos.

Ante la imposibilidad de vender a buen precio su cosecha, los campesinos e indígenas, no les queda más salida que abandonar el campo, antes que los entierren en sus parcelas y buscar mejor suerte.

A lo largo del recorrido de los migrantes chiapanecos hacia Estados Unidos, algunos que van quedando en San Luis Potosí, Zacatecas, Durango u otras entidades nortenas, donde se ponen a vender algunas artesanías y juntar un poco de dinero para proseguir el viaje.

Entre risas José Manuel dice que miles de indígenas tzotziles y tzeltales han ido a probar fortuna a Carolina del Norte y del Sur en Estados Unidos, donde han encontrado la forma de trabajar el campo y mejorar sus condiciones de vida y olvidarse del zapatismo, mientras no los deporten.

La válvula de seguridad que representó el cultivo de maíz durante más de tres mil anos, para miles de campesinos e indígenas chiapanecos, ha llegado su fin. La muerte ahora campea en los caminos del desierto o atravesando por sitios casi infranqueables.

Cada ano en Chiapas quedan abandonadas miles de hectáreas de cultivos, debido a la migración de gente de todas las edades, principalmente los más jóvenes. Ellos, van en pos del sueno americano, de una mejor condición de vida, aunque allá sean los últimos en la escala social, el instinto de supervivencia es mayor.

Esto es solamente un reflejo superficial de la falta de proyectos sociales y de estímulos para la producción agrícola tradicional, así como el creciente desempleo que existe en el estado y el abandono de los programas contra la pobreza por los gobiernos Estatal y Federal. Según una encuesta del el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI), hasta noviembre del 2004, la tasa de desempleo abierto en Tuxtla Gutiérrez fue de 3.7, en comparación con 2003 se incrementó .3 por ciento, pues éste fue de 3.4 por ciento.

Como los campesinos e indígenas no encuentran medios para subsistir en el medio rural ni en las zonas urbanas de la entidad e incluso del país, su meta es llegar hacia la nación de las barras y las estrellas.

En Chiapas, con salarios insuficientes de 44 pesos al día y un crecimiento poblacional del doble de la media nacional, la alternativa, actualmente, es irse de braceros, espaldamojadas o ilegales a Estados Unidos. Sobre todo porque los sueldos de la clase trabajadora ha perdido más de 70 por ciento de su poder adquisitivo en los últimos 15 anos, según la Universidad Obrera de México (UOM).

En la actualidad, cuando menos 35 por ciento de las familias chiapanecas del medio rural e indígena dependen de las remesas, mismas que llegan a ser de unos 530 millones de dólares al ano. Esto representa un poco más de 600 por ciento de la inversión directa de la iniciativa privada. Aun así, el campo, la soberanía y la seguridad nacional se encuentran en crisis, al menos en Chiapas.

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