Chiapanecos peregrinan a la Basílica de Guadalupe

Chiapanecos peregrinan a la Basílica de Guadalupe

El pasado fin de semana, integrantes de la comunidad católica de Chiapas realizaron una magna peregrinación hacia la Basílica de Santa María de Guadalupe, en la Ciudad de México.

Dieron a conocer que, como cada año, en esta ocasión coincidió con la solemnidad del Pentecostés y que no pudo ser un acto más providencial para la feligresía.

La actividad estuvo encabezada por los obispos de la provincia eclesiástica de Chiapas: el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla; el obispo auxiliar, monseñor José Luis Mendoza Corzo; el obispo de San Cristóbal de Las Casas, monseñor Rodrigo Aguilar Martínez; el obispo auxiliar, monseñor Luis Manuel López; así como el obispo de Tapachula, monseñor Jaime Calderón Calderón.

En este contexto, monseñor Fabio invitó (en su homilía) a los fieles a renovar su compromiso como hijos de la Virgen y a vivir solidariamente como hermanos.

Sostuvo que el encuentro con la “Morenita” busca transmitir alegría, consuelo, ánimo, protección y energía renovada.

Insistió, además, en que las y los fieles han de preguntarse constantemente: “¿Qué haría Jesús en mi lugar?, y así como la Virgen María supo llevar en su seno al hijo de Dios, sigamos sus pasos para vivir una vida feliz y llena de bondades, implorando al Espíritu Santo para que nos llene de su amor”.

Instan a una vida de oración

Asimismo, Martínez Castilla recordó la necesidad de cumplir con el precepto dominical y perseverar constantemente en una vida de oración para poder confiar en el Espíritu Santo.

Concluyó diciendo que el motivo de reunirnos como “familia” en esta peregrinación, es para vivir el abrazo y el calor de nuestra madre santísima. El líder religioso también dio a conocer que la presencia de la Virgen María de Guadalupe invita a no dejar de lado los retos que se afrontan como provincia.

“A través de ella, Dios nos ayudará a transformar nuestras familias, nuestra sociedad y a recargar la energía para convertirla en algo positivo”.

La invitación y el mensaje es definitivamente para todos, “a creer en Cristo y a demostrar al mundo que somos católicos, con nuestras obras a través de nuestras familias”.