El gobierno estatal anterior compró en 10 millones de pesos una inmensa nave de 8 mil 400 metros cuadrados para entregarla a lo que sería una Fábrica de Textiles, la cual fue un fracaso. El edificio que fue demolido, tiene una larga y negra historia, pero de acuerdo con versiones periodísticas, se sabe que se está vendiendo, y en Las Casas se asegura que el comprador es nada menos que la empresa Soriana.
El terreno que ahora está siendo trabajado para construir unas enormes instalaciones que podrían albergar una más de las tiendas departamentales de esa empresa que fue beneficiada durante el gobierno anterior con terrenos en la zona oriente de Tuxtla Gutiérrez, debe sin duda tener un precio muy por encima del que se indica arriba. La pregunta que flota en el aire es quién se beneficiará con la venta de esa propiedad que hasta hace unos meses se decía que albergaría oficinas de la Presidencia Municipal de San Cristóbal.
No es acaso un negocio parecido al de Wal Mart, que se convirtió en un escándalo por el cobro de comisiones y tráfico de influencias, la instalación de esa empresa en ese lugar precisamente. En el caso de que en efecto, sea puesta en venta, cuál es el precio de dicha propiedad y bajo qué condiciones se estaría poniendo a disposición de la mencionada Soriana.
Acaso los recursos de la venta de ese enorme terreno del que ya han tomado posesión, podrían servir para disminuir la presión que existe sobre la tierra en el municipio de San Cristóbal. De ser cierto que es ya propiedad de dicha compañía, quién o quiénes se benefician de estas transacciones, cuál es la parte que le corresponde a los propietarios y quiénes son éstos, y quiénes los vendedores.
Es obvio que asuntos como el que se menciona aquí deberían investigarse, pues el terreno, como se dijo al principio, tiene una larga historia ligada a episodios que no han quedado del todo claros. Se ha dicho que todos invirtieron en el anterior proyecto que había allí, pero con inversiones cuyo monto hacen palidecer el que de acuerdo con datos oficiales, habría pagado el gobierno de Pablo Salazar hace casi diez años.
Es confuso para la mayoría de la población que vengan estas empresas a instalarse en terrenos cuya propiedad nunca ha quedado del todo claro, por eso, ahora que se afirma que se están vendiendo y enajenando diversos predios, valdría la pena que se informara de los detalles, es decir, como se hace en cualquier ciudad en que un grupo empresarial fuerte entra a conquistar mercado.
Qué es lo que está sucediendo que pareciera que Chiapas está siendo puesto a remate.











