La investigadora del Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), Ariane Dor, informó que un total de 458 casos confirmados de chikungunya se han presentado en México, de noviembre de 2014 al 27 de marzo de 2015, y el estado de Chiapas es el más afectado.
La Agencia Informativa Conacyt a través de Susana Paz, dio a conocer que en la entidad chiapaneca se han presentado 186 casos, seguido de Guerrero con 185, Oaxaca con 85, mientras que Sinaloa y Sonora han presentado un caso respectivamente.
La investigadora adscrita a la Unidad Tapachula de Ecosur en el programa de Cátedras Conacyt, participa en el desarrollo de la línea de entomología médica, enfocada a la ecoetología de los insectos vectores de enfermedades tropicales, sus posibles depredadores y el efecto del cambio climático, cuyos estudios se centran en la búsqueda de alternativas para enfrentarlos y disminuir su presencia.
Explicó que en Chiapas hay diversos padecimientos muy conocidos que son transmitidos por vectores, entre ellos el dengue, chikungunya, paludismo, enfermedad de Chagas y leishmaniasis. Esas enfermedades forman parte de las denominadas enfermedades emergentes y reemergentes que afectan el mundo entero.
Según la experta en salud, estos padecimientos son calificados como nuevos, si bien no es que acaban de aparecer, sino que pudieron existir antes pero su identificación o conocimiento es reciente, así como su extensión o su gravedad.
Algunos de los posibles factores que los causaron son el desarrollo económico y los cambios en uso de la tierra y la urbanización; la migración y los transportes; la adaptación microbiana, lo que ha provocado su resistencia a los fármacos debido a la automedicación, dosis inadecuadas o ciclos incompletos de tratamientos; y el cambio climático, que perturba los patrones de precipitación, la temperatura y la humedad, afectando a su vez los ecosistemas.
La mayoría de las enfermedades transmitidas por vectores artrópodos, afirmó la especialista, son altamente sensibles a los cambios climáticos, ya que la distribución espacial de los insectos depende de los factores ambientales, por lo que es posible, en determinados casos, que los vectores que estaban restringidos a la zona tropical se vayan extendiendo a la zona templada, llevando consigo esas enfermedades.
Ariane Dor estudió biología de las poblaciones en la Universidad Toulouse III, Francia; la maestría en biología del comportamiento en la Universidad París XIII; y el doctorado en Ciencias Ecológicas y Desarrollo Sustentable en Ecosur, Unidad Chetumal.
La investigadora afirma que el chikunguya o “chik” es una enfermedad provocada por dos especies de moscos (Aedes aegypti y Aedes albopictus) que llevan consigo el virus que afecta la salud humana. Provoca fiebre alta, dolores severos, inflamación, dolores de cabeza y musculares, erupción de la piel, náuseas, y fatiga; los dolores articulares suelen ser debilitantes y su duración puede variar.
Chikungunya es una voz del idioma kimakonde que significa “doblarse”, en alusión al aspecto encorvado de los pacientes debido a los dolores articulares. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), algunos signos clínicos de esta enfermedad son iguales a los del dengue. Como no tiene tratamiento curativo, el manejo se centra en el alivio de los síntomas.
Según el organismo, un factor de riesgo importante es la proximidad de las viviendas a lugares de cría de los mosquitos, es decir, cualquier tipo de contenedor que conserve aunque sea un poco de agua limpia.
El chikungunya se describió por primera vez durante un brote ocurrido en el Sur de Tanzania en 1952. En los últimos decenios, los vectores de la enfermedad se han propagado a Europa y América.
“La enfermedad viene de África y Asia; los hospederos principales originales eran ardillas, roedores y aves de los bosques de África y Asia; ellos llevaban el virus, y se transmitía a través de moscos del género Aedes.
”Llegó el ser humano al bosque, urbanizando o yendo a pasear, y hubo contacto entre las especies silvestres y el ser humano, y se transmitió la enfermedad a través de los moscos. Se llevó a la ciudad y empezó a extenderse en el ambiente urbano”.
La fiebre chikungunya se ha detectado en más de 60 países de Asia, África, Europa y América. El virus se transmite de una persona a otra por la picadura de mosquitos hembra infectados. Estos insectos suelen picar durante todo el periodo diurno, aunque su actividad puede ser máxima al principio de la mañana y al final de la tarde.
Ambas especies pican al aire libre, pero el Aedes aegypti también puede hacerlo en ambientes interiores. La enfermedad suele aparecer entre cuatro y ocho días después de la picadura de un mosquito infectado, aunque el intervalo puede oscilar entre dos y 12 días.
Ariane Dor expresó: “Primero identificar los posibles depredadores potenciales de los moscos. Me quiero enfocar en los moscos adultos, para quienes no hay muchos estudios. Éste sería el primer paso. El segundo sería ver las alternativas para luchar contra ellos; aparte de la lucha química, tenemos lo que se conoce como la Técnica del Insecto Estéril (TIE), que ha sido aplicada en diversos casos de plaga con mucho éxito y ahora está empezando a ser ocupada en mosquitos”, aseguró.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés), la TIE es el primer método de control de plagas que se vale de la genética y es utilizado como una forma de control demográfico aplicado en una zona extensa. Requiere criar enormes volúmenes de insectos de la especie elegida, y esterilizar a los machos con dosis bajas de radiaciones.
Esos machos estériles luego se liberan en las zonas infestadas, donde se acoplan con las hembras silvestres. Si la cantidad de machos estériles supera con creces a los machos silvestres, la población silvestre pronto desaparece. La proporción de machos estériles respecto a los machos fértiles debe ser por lo menos de 10 a 1.
Lo que propone la investigadora es “hacer ver la capacidad de los machos que han sido criados de manera masiva, irradiados, y compararlos con los silvestres, porque la cría masiva –se sabe en otras especies– afecta el comportamiento de la plaga que se estudia”, pero ¿qué pasa en los moscos? No lo sabemos.
“También queremos ver el efecto de la irradiación en su conducta. La idea es ver cuál es la competencia sexual de esos machos tanto de cría masiva e irradiados y su conducta antidepredadora, comparado con el comportamiento de machos silvestres”, explicó la especialista.
Otros temas que aborda en sus investigaciones la especialista es averiguar cómo están integrados los vectores del chikungunya en los ecosistemas peri e intra-domicilio. Y a más largo plazo se propone estudiar cómo las poblaciones de moscos transmisores de esta enfermedad son afectadas por el cambio climático.












