Chiapas, en permanente riesgo ante los temblores

Chiapas se ubica dentro de los estados con más sismicidad en el país. Diego Pérez / CP
Chiapas se ubica dentro de los estados con más sismicidad en el país. Diego Pérez / CP

Históricamente, Chiapas ha sido un territorio en constante movimiento debido a su ubicación geográfica que lo sitúa en una zona donde interactúan las placas tectónicas: placas de Cocos, placa Norteamericana y la placa del Caribe.

Datos de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach) indican que la entidad concentra cerca del 20 por ciento de los sismos registrados en México, posicionándose como el tercer estado con mayor actividad sísmica del país, solo por debajo de Oaxaca y Guerrero.

¿Qué pasó el 17 de julio?

De acuerdo con el reporte del Servicio Sismológico Nacional (SSN), Instituto de Geofísica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 17 de julio de 2026 se reportó un sismo con magnitud 7.4 localizado en la costa del estado, a 135 kilómetros al suroeste de Ciudad Hidalgo.

Las intensidades máximas se encontraron en la frontera entre México y Guatemala, según el mapa de intensidades estimadas elaborado por el Instituto de Ingeniería de la UNAM.

Señalaron que la duración de un sismo toma en cuenta tres conceptos: el tiempo del movimiento de la falla que lo origina, la duración del registro instrumental captado por los sismómetros y la duración percibida por el ser humano.

La duración no es un valor fijo, varía según la ubicación geográfica e incluso entre personas en un mismo sitio, y depende principalmente de tres factores: la distancia al epicentro, el tipo de terreno y el tipo de construcción donde se encuentre el observador.

Los especialistas refieren que cuando ocurre un sismo de magnitud considerable las rocas que se encuentran cerca de la zona de ruptura sufren un reacomodo, lo que genera una serie de temblores en la zona que reciben el nombre de réplicas.

No solo estructuras, también emociones

La constante actividad sísmica en Chiapas tiene un efecto directo en la salud mental de la población, el pánico y la crisis nerviosa durante los movimientos son una realidad en el estado. Tras el sismo de magnitud 7.4 del 17 de julio frente a las costas de Chiapas, se reportaron múltiples incidentes relacionados con el miedo extremo.

En Tapachula, una mujer resultó lesionada de gravedad al lanzarse desde un tercer piso durante una crisis nerviosa provocada por el movimiento, un acto impulsivo que refleja el poder desmedido del temor en situaciones de emergencia.

Aunque la población ha asignado el término popular “tremofobia” para describir el temor a los temblores, especialistas de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) aclaran que no existe un diagnóstico con ese nombre en los manuales clínicos oficiales.

Para los expertos, sentir miedo durante un sismo es normal coinciden en que este sentimiento es fundamental para la supervivencia y nos mantiene en alerta, el problema surge cuando el miedo se agudiza y se vuelve patológico, interfiriendo en la vida diaria y las relaciones sociales, momento en que es necesario buscar atención con especialistas en salud mental.

2017, el año que marcó a Chiapas

Chiapas es un estado en el que todos los días tiembla, sin embargo, jamás se había registrado algún movimiento que superara magnitud 8.2 como el ocurrido el 7 de septiembre de 2017, convirtiéndose en el terremoto más importante de México.

Para entender el impacto en la liberación de la energía, dos semanas después de ese fuerte sismo, informó el Servicio Sismológico Nacional (SSN), ya se habían documentado cuatro mil 326 réplicas.

Los movimientos más importantes después del 7 de septiembre de 2017 fueron de 5.8 y 6.1 de magnitud en réplicas. El terremoto se sintió en el sur y el centro del país.

Aquel momento sacudió a Chiapas, a media noche el temblor provocó que 16 personas perdieran la vida. Miles de casas reportaron daños entre parciales y con afectaciones totales. Los efectos y las consecuencias de ese movimiento, socialmente hablando, aún se perciben en la entidad.

La intensidad de lo ocurrido se extendió a más de 90 municipios con daños en escuelas, comercios, edificios públicos y privados, además de monumentos. Hasta el 2019, versiones periodísticas publicadas en Cuarto Poder arrojaron que ese terremoto provocó daños por el orden de los siete mil millones de pesos.

Patrimonio en riesgo

A lo largo de los años, diversas actividades sísmicas han ocasionado el deterioro de edificios e infraestructura considerados patrimonio, tal es el caso del terremoto de magnitud 8.2 registrado el 7 de septiembre de 2017, con epicentro frente a las costas de Chiapas.

Si bien los mayores daños se concentraron en municipios como San Cristóbal de Las Casas, Chiapa de Corzo, Jiquipilas, Villaflores y la región del Istmo, en Tuxtla Gutiérrez también se detectaron afectaciones en edificios históricos y culturales que requirieron revisiones estructurales y acciones de rehabilitación.

Uno de los inmuebles sometidos a evaluación fue el Museo Regional de Chiapas, donde se realizaron inspecciones técnicas para descartar daños que comprometieran su estructura. Aunque no presentó afectaciones severas, el inmueble permaneció bajo observación.

Otro edificio revisado fue el Centro Cultural Jaime Sabines, uno de los recintos culturales más importantes de la capital chiapaneca. Tras el movimiento telúrico se efectuaron inspecciones en muros, plafones y elementos estructurales para verificar que el inmueble pudiera continuar operando con seguridad.

En el caso de los monumentos históricos, el templo de Santo Domingo de Guzmán, considerado uno de los inmuebles coloniales más antiguos de Tuxtla Gutiérrez, presentó fisuras y daños menores derivados del movimiento telúrico.

¿Quién puede evaluar un daño?

En Tuxtla no existe un monitoreo o censo de edificios en desuso, la mayoría de las estructuras superiores a los tres pisos del primer cuadro de la ciudad fueron construidos a mitad del siglo pasado, la mayoría posee algún dictamen de riesgo.

Estos estudios solamente lo pueden realizar personas acreditadas y certificadas en Protección Civil Estatal, que en sus portales tiene una lista del personal acreditado.

Alberto Ramírez, especialista en el área explicó que las condiciones en las escuelas de Chiapas en general son reguladas por la Secretaría de Educación y los dictámenes internos de Protección Civil, así como el órgano también interno de las propias dependencias.

Los recientes sismos han generado alguna controversia respecto de la resistencia en las construcciones de los edificios estatales, esto tendría que ver con la zona en que están construidos, la técnica utilizada y el tipo de suelo.

Existe un amplio número de estructuras que sí han sufrido afectaciones, es el caso de la Unidad Administrativa de Tapachula y diversas viviendas en la zona Costa, como también ha ocurrido en la zona Centro.

En todo caso, el experto recomendó recurrir a un dictaminador oficial para reducir cualquier posibilidad de riesgos y desplomes.