Elisheba Goldhaber Pasillas, directora del Centro Estatal de Justicia Alternativa, comentó que si bien las autoridades están obligadas en atender temas de conflictos, la ciudadanía también debe construirse para que sea protagonista y al mismo tiempo mediadora, todo con el fin de que se prepondere la paz y justicia.
La directora informó que esta rama de las leyes es una nueva tendencia más humana que viene apegada con el Sistema Penal Acusatorio, por lo que debe ser impulsada en los próximos años.
Goldhaber Pasillas añadió que si bien la justicia alternativa es un procedimiento nuevo, ya se ven los primeros pasos en Chiapas, ya que se han puesto medidas ejemplares a personas que han incurrido en delitos que no necesariamente ameritan cárcel, para hacer actividades comunitarias como la plantación de árboles.
La directora ahondó al decir que la justicia alternativa y el término penal restaurativa es una nueva tendencia legal mucho más humana, donde el victimario al no poder resarcir la comisión del delito, busca medidas para resarcir los hechos perpetrados.
“Entremos en cualquier etapa del Sistema Penal Acusatorio, buscamos la comunicación entre las partes, para que así se llegue a la reparación del daño”, comentó.
Además, mencionó que el Centro Estatal mantiene comisionados en todos los Juzgados de Control de la entidad, así como facilitadores. Al mismo tiempo, de tres subdirecciones ubicadas en Tuxtla Gutiérrez, Tapachula y San Cristóbal de Las Casas.
Goldhaber Pasillas indicó que la justicia alternativa busca la reparación del daño, donde la justicia restaurativa puede entrar cuando el juez lo solicite.
Ante ello, la directoria indicó que se necesita más difusión y participación en la cultura de paz, con el fin de que al suscitarse conflictos tengamos procesos de enseñanza-aprendizaje, con el fin de mediar y comunicar los conflictos.
Hace unos días, desde San Cristóbal de Las Casas, la Fundación Whitaker formó por más de un año a 32 jóvenes procedentes de diferentes municipios de Chiapas con el fin de que sean mediadores en situaciones de violencia.
Reclutados en 2018, los 32 jóvenes son originarios de comunidades, barrios y colonias de la entidad donde la violencia se ha presentado en mayor grado y ha alcanzado niveles preocupantes.
Los egresados fueron capacitados en temas como resolución de conflictos positivos, tecnologías de la información y comunicación, negocios y emprendimiento, ventas y mercadotecnia, y derechos sexuales y reproductivos.
Con ello contarán con la capacidad de mediar en sus comunidades por hechos asociados a conflictos sociales, ambientales y políticos, al mismo tiempo de tener la posibilidad de emprender negocios.
Los jóvenes fueron seleccionados debido a su edad y a la capacidad por comprender los fenómenos de conflicto que se han encontrado inmersos durante varios años.
En el evento, Francisca Bautista Gómez, de Amatenango, acompañada de su mamá y su hijo de dos meses, comentó que su intención de llegar a este curso fue para mediar en una situación personal que se refleja en todo el municipio.
“Quiero que mi voz cuente”, así dijo al explicar que su problemática es debido a que los comisariados ejidales y ejidatarios son hombres, ya que pese a tener un terreno no tiene voz ni voto para las decisiones de su comunidad.
Adelaida Bolom Gómez, de Ocosingo, explicó que existe una deficiencia en la falta de participación y decisión de las mujeres por su futuro.
Al mismo tiempo, comentó que ha sido uno de los peores años con accesibilidad al agua, por lo que esa problemática será la que buscará incrementar la consciencia de sus vecinos y vecinas.












