Chiapas necesita nacer de nuevo: arzobispo

Chiapas necesita nacer de nuevo: arzobispo

“La sociedad y, con ella, las religiones, entre ellas la Iglesia católica, todos y todas necesitamos nacer de nuevo ante tanta violencia, signos de muerte y menosprecio de la vida”, apuntó el arzobispo de Tuxtla Gutiérrez, monseñor Fabio Martínez Castilla.

En este contexto, el líder religioso dio a conocer que el domingo se celebró a la Santísima Trinidad, misterio central de la fe cristiana.

El texto leído en la misa dominical se da en el contexto del diálogo que Jesús entabla con un personaje llamado Nicodemo.

“A él lo invitará a nacer de nuevo y nacer de lo alto. Es decir, Jesús le está pidiendo un cambio total, una ruptura personal, social, una conversión sin precedentes. Hay que nacer de nuevo y de lo alto, se trata de vivir de otra manera”.

Por lo que Martínez Castilla sostuvo: “Esa es una exhortación ética y a la vez ese movimiento interior, espiritual, es una exigencia siempre actual para todos nosotros los creyentes en Cristo”.

Por lo que sostuvo que la sociedad en general necesita, con la ayuda de Dios, nacer de lo alto, es decir, con principios y actitudes trascendentales y más humanas.

Y pidió que “con la fe en el amor de Dios Padre, el ejemplo de su hijo y la inspiración del Espíritu Santo, sembremos semillas que florezcan y perduren para siempre, como son el amor, la solidaridad, el cuidado mutuo y de toda la creación. Cada uno y cada una pongamos de nuestra parte para ello”.

Agregó además que “el papa Francisco nos invita a fomentar una cultura del cuidado que impregne a toda la sociedad”.

Afirmó que “el amor está lleno de pequeños gestos de cuidado mutuo (Laudato Si, No. 231). Preguntémonos: ¿Quiénes de los y de las que están o son cercanos y cercanas a mí necesitan de mis cuidados? ¿Qué puedo hacer por estas personas o por el bien de la creación?”.

Adelantó que el próximo jueves estará celebrando la solemnidad del Cuerpo y la Sangre de Cristo, tradicionalmente conocida como el Corpus Christi, “una oportunidad para la profesión pública de nuestra fe en la presencia real de Cristo en las especies eucarísticas del pan y del vino”.

Además, dijo, “es una oportunidad para testimoniar que Cristo está con nosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt. 28, 20) y “que él es el único que puede darnos vida y vida para siempre”.