Chiapas podría comercializar árboles de Navidad

Chiapas podría comercializar árboles de Navidad

Siete años atrás un ejidatario de la Zona Altos en Chiapas decidió en conjunto con otros socios desarrollar un proyecto experimental de plantación de árboles no maderables para comercializarlos posteriormente como árboles de Navidad.

Viendo el potencial de la región y la nula competencia, el proyecto ya dio resultados derivado del apoyo otorgado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor).

La plantación de pinos para árboles de Navidad es un negocio que ha dado frutos en diversos estados como Veracruz y Oaxaca, en el Sureste y el estado de México, Guanajuato, Puebla, Michoacán, Tlaxcala, Distrito Federal, Coahuila, Durango, Zacatecas, Hidalgo, Querétaro, Tamaulipas, Jalisco, Nuevo León, Aguascalientes y Morelos, en el centro y norte del país, sin embargo, aunque en Chiapas hay gran potencial en la zona Altos, no se ha explotado hasta el momento.

El proyecto y la plantación

José López Cruz es propietario del predio El Aguaje, ubicado en el ejido de La Albarrada, perteneciente al municipio de San Cristóbal de Las Casas, un lugar donde anteriormente sembraba milpa.

Al ver el potencial de la plantación comercial no maderable de árboles de Navidad, en conjunto con otros ocho socios, solicitó apoyo a la Comisión Nacional Forestal (Conafor) para desarrollar un proyecto experimental de plantación de pinos para árboles de navidad y dicho apoyo le fue otorgado por un monto de 120 mil pesos.

Los socios restantes, al cabo de algún tiempo se desanimaron y dejaron el proyecto solo en manos del señor José López Cruz, según él mismo refirió a este medio. El proyecto inició en 2008 y les habían dicho que en menos de cinco años los pinos habrían de germinar, pero no fue así. El proceso resultó ser más largo y eso fue un gran detonante para que los otros socios abandonaran el proyecto.

Se habían sembrado en total 2 mil 500 ejemplares, de los cuales, por diversas razones no todos se lograron. La especie Abies guatemalensis, que es la típica empleada como árbol de Navidad, no se sembró para ser comercializada. Solo hay un ejemplar en el terreno porque requiere de permisos extras debido a que es considerada una especie en riesgo, mientras que la especie Abies religiosa se intentó sembrar pero sin éxito.

Proyecto culminado

Hoy, siendo el año 2015 el terreno cuya extensión es de 2 hectáreas, alberga cerca de 500 ejemplares de dos especies diferentes que han germinado con éxito: el Pinus ayacahuite y el Maxi martinencis, también llamado pino blanco, por la tonalidad de sus hojas.

Actualmente, los pinos ya tienen el tamaño ideal para ser cortados y comercializados pero no se puede hacer hasta conseguir los permisos necesarios, mismos que se estiman en un lapso de 30 días, por lo que es posible que para el año entrante Chiapas ya esté produciendo árboles de Navidad.

La poda

Los cuidados requeridos a lo largo de los siete años que ha durado el proyecto son relativamente pocos. Fundamentalmente se necesita podar por lo menos dos veces al año, una en febrero y la otra en agosto.

Anteriormente se necesitaban entre tres y cuatro personas para realizar este trabajo, pero de un tiempo a la fecha ya solo re requiere de una persona, la cual termina el trabajo en el tiempo de un mes.

Apoyo de la Conafor

José Antonio Montoya Méndez, encargado de Plantaciones Forestales Comerciales de la Gerencia Estatal Chiapas de la Conafor, detalló que el proyecto inició a partir de la demanda nacional de pinos como árboles de Navidad.

La Conafor publicó una convocatoria para transferencia de tecnología y los socios se organizaron para participar a través de la producción de árboles de Navidad como un agronegocio que en un principio fue experimental y que se realizó con éxito.

El proyecto integra asistencia técnica y la solventación del material requerido por los productores, la preparación del suelo, adquisición de semilla o planta de origen y el asesoramiento y apoyo para la apertura de la cepa y los surcos.

El siguiente paso, la cadena productiva

Ahora que el proyecto ha culminado con éxito, la Conafor puede seguir apoyando este proyecto, que originalmente fue de prueba, para encaminarlo hacia una cadena productiva.

Una cadena productiva es cuando en el transcurso del ciclo de producción van surgiendo distintos requerimientos que pueden ser mantenimiento de caminos, asistencia técnica, o seminarios de comunidad a comunidad.