A lo largo de los años la historia revela que Chiapas no sólo es un estado rico en cuanto a biodiversidad de flora y fauna se refiere, también lo es en múltiples especies de insectos incrustados en ámbar y, en la actualidad, cuenta con una colección maravillosa de mil conchas y moluscos, lo que representa un avance importante para monitorear la salud de los ecosistemas locales, enfatizó Manuel Javier Avendaño Gil, investigador en la Dirección de Gestión, Investigación y Educación Ambiental de la Secretaría de Medio Ambiente e Historia Natural (Semahn).
La importancia de obtener las piezas, dijo, es extensa, debido a que permiten medir el grado de deterioro que se ha provocado al medio ambiente; como un solo ejemplo básico, remarcó, “el chuti” -un caracol muy conocido en la región centro- se utiliza para hacer caldos y se convirtió en un alimento que se hacía con organismos que se encontraban en los afluentes que desembocan en el río Sabinal.
Esto, enfatizó, se debía a que el agua que corría en esos espacios estaba limpia; en la actualidad, dichos ejemplares ya no se encuentran por la contaminación de los arroyos y, en el caso de que el chuti aparezca, advirtió, es muy peligroso consumirlo, debido a que ahora contiene microorganismos que son nocivos para la salud.
Fósiles
Los ejemplares que forman parte de la colección se han encontrado a través de los proyectos de investigación en ríos, bosques y en tierra, es decir, las especies son conchas terrestres y dulceacuícolas. Chiapas, resaltó, cuenta con conchas de 300 millones de antigüedad que ahora están convertidas en fósiles.
La Malacología es una ciencia que estudia los organismos en concha y en el cuerpo biológico; no obstante, existe una arista que se encarga del estudio específico de las conchas, ejemplares que han aparecido con mayor frecuencia en los estudios hechos en la tierra y agua del estado.
Las piezas que forman parte de la única colección que tiene Chiapas son actuales y vienen de Marqués de Comillas; vienen de ese lugar, remarcó, debido a existió un financiamiento de la Conabio para hacer un trabajo de investigación en lugar.
Especies
Existen datos, dijo, de los proyectos de investigación que se han hecho por parte de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM); advierten que existen 80 especies de conchas, sin embargo, en la colección local se han encontrado 35 de esas, aunque faltan más estudios por realizar.
Lo que está pasando con las conchas que están sobre el límite de la reserva de Montes Azules no son tan diversos y el número de ejemplares es menor; la disminución ha sido notaria y se debe a la actividad del ser humano y al exceso de contaminación que hay en los ecosistemas; es decir, lo que ha ocurrido en esa zona es muy similar a la extinción del chuti en la parte del centro.
Insistió en que las conchas son indicadores del nivel de conservación de la flora y fauna local y, en el caso de los moluscos, han encontrado que algunos de ellos son vectores, es decir, transmisores de enfermedades gastrointestinales.
Finalmente, comentó que si la población quiere ver conchas fósiles de 300 millones puede acudir al museo de Paleontología pero, si quieren ver ejemplares más actuales, esta la colección zoológica regional.












