Con 32 años de edad, de oficio albañil y agricultor, Edilser Edilberto López Santizo, originario del municipio de Tuzantán, Chiapas, en 17 años ha sido sujeto de cinco procesos de deportación por las autoridades de los Estados Unidos por vivir ilegalmente en ese país.
De familia de clase baja y con la necesidad de contar con el sustento diario y una mejor calidad de vida, hizo que a los 15 años de edad emigrara al país del Norte en busca del famoso sueño americano, empleándose en la construcción como albañil y en la siembra y corte de tabaco con jornales de siete de la mañana a cinco de la tarde.
Sueño americano que le ha dejado buenas y malas experiencias de acuerdo a las circunstancias momentáneas tanto en México como en los Estados Unidos, ya que ha vivido entorno a una imagen feliz en la cual ha tenido un trabajo estable que deseó y bien pagado, capaz de poder cubrir diversos gastos propios y de su familia, poseer cosas materiales que de alguna representan un lujo como vehículos, ropa y accesorios que toda persona quiere poseer.
El tuzanteco sostuvo que durante el tiempo que vivió en el estado de Kentucky, Estados Unidos, pasó por procesos que le han dado satisfacciones, ya que al trabajar de manera honrada y como ellos acostumbran a hacerlo han vivido felices.
Sin embargo, las circunstancias no siempre se tornaron de la misma manera, ya que en los Estados Unidos tuvo problemas al consumir alcohol y fumar marihuana, además de haberse separado de su esposa Julieta Antonio, originaria de Tapachula, con la que procreó dos hijos, Lever y Jhonatan, de 14 y 13 años, respectivamente.
Julieta Antonio, quien ha trabajado en fábricas, pero de acuerdo con la deportación de Edilser, ella no quiere volver a México o a Chiapas mientras no sea descubierta por las autoridades migratorias de Estados Unidos, ya que la situación económica en México está difícil.
Con mirada un tanto desconcertada, Edilser refiere que en el año 2000 decidió aventurarse a los Estados Unidos en compañía de un primo hermano, ya que su papá Gildardo López de 64 años y un hermano, vivían en la Unión Americana desde 1995.
“Mi papá pagó al coyote tres mil 500 dólares para que me introdujera a los Estados Unidos por Nogales y el desierto de Arizona durante ocho días de cuatro que nos habían dicho, sufriendo las inclemencias del tiempo por el frío, calor, hambre y hasta sed”.
Dijo que eran 11 indocumentados los que viajaban esa primera ocasión en el año 2000 y aunque llevaban frijoles enlatados, atún, tortillas, avena y comestibles que no pesaban mucho, terminaron comiendo biznagas del desierto, además de quedarse sin agua y por si fuera poco cayó y se cortó la quijada.
Al estar ya establecidos en el país del Norte, recuerda que ganaba ocho dólares por hora, acumulando aproximadamente 260 dólares a la semana, dinero que en un principio se lo entregaba a su papá para que lo administrara, luego comenzó a conocer y a comprar carros, ropa y lo malgastaba.
“Al llegar a los Estados Unidos a temprana edad, me estaba imponiendo a la vida de los gringos y al regresar deportado a mi tierra natal fue muy difícil adaptarme a vivir conforme a mi familia, dijo.
Indicó que actualmente vive en Tuzantán con una nueva familia integrada por su esposa Becki Ortiz de 22 años y su hija Erika de año y medio,“ahora que tengo otra familia tengo que echarle ganas para establecerme familiar y socialmente, esperando consolidarme con una peluquería y trabajar en un terreno que poseo”.
En entrevista, Edilser Edilberto López Santizo, agradeció al presidente Enrique Peña Nieto y al gobernador Manuel Velasco Coello porque durante las cinco deportaciones que ha sufrido, jamás alguien los había apoyado, “es la primera vez que recibo un apoyo de mil 500 pesos para gastos de pasaje a mi tierra natal y en los próximos días recibiré un proyecto para poner mi peluquería”.
Emocionado de estar en su estado natal y convencido de no querer regresar a los Estados Unidos ni a otra parte de nuestro país, solicitó al mandatario estatal su apoyo para una vivienda digna, ya que dijo vivir con su esposa, hija, hermanos y sus papás de quienes dijo no querer separarse.
López Santizo, fue uno de los miles de repatriados que con el paso de los meses irán engrosando las cifras de acuerdo con las políticas discriminatorias del hoy presidente número 45 de los Estados Unidos, Donald Trump.
En este sentido y ante la situación que afecta a miles de familias mexicanas, el gobierno de Chiapas anunció en el municipio de Cintalapa que apoyará a 497 repatriados con un total de 759 apoyos productivos, cuya inversión asciende a 13 millones 125 mil pesos.
Otorgado por la federación y el gobierno del estado a través de la Secretaría del Trabajo, este beneficio consiste en brindar apoyos para el traslado a sus municipios de origen, becas de capacitación y el salario mínimo de por lo menos un mes, a partir del ayer, de acuerdo con el anuncio del titular del Trabajo, Francisco Javier Zorrilla Rabelo.
En este marco, el gobernador Manuel Velasco Coello hizo entrega a 10 beneficiarios de los municipios de Cintalapa, Jiquipilas, Jitotol, Tuzantán, Las Margaritas, San Cristóbal de las Casas, Comitán, Tuxtla Gutiérrez, Tecpatán, Amatenango de la Frontera y San Juan Chamula, de apoyos a repatriados.
El Programa de Apoyo al Empleo para Repatriados (PAER), es una estrategia de apoyo al autoempleo y vinculación laboral capaz de atender a la población deportada de la entidad.












