Al acudir el secretario de Salud federal, José Narro Robles, en representación del presidente Enrique Peña Nieto a la ceremonia de entrega del Cuarto Informe de actividades del gobernador Manuel Velasco, destacó los logros que se han hecho con esfuerzo de la sociedad y del Ejecutivo estatal.
“Tengo el honor de atestiguar el cumplimiento de la obligación del gobernador del estado de Chiapas de rendir un informe; felicidades a quienes han colaborado para alcanzar los resultados que se informan, algunos de los cuales hemos conocido en esta solemne ceremonia.
Se trata sin duda de un logro colectivo, de algo que se ha hecho con esfuerzo de la sociedad, del Ejecutivo estatal, de los integrantes de todas las fracciones de este Honorable Congreso, del Tribunal de Justicia, de los municipios y de todos los sectores de la sociedad, a todas y todos.
Chiapas representa mucho de lo que tenemos en nuestro país, la cultura y la historia, el arte y la identidad, los recursos naturales y las instituciones que regulan y ayudan al desarrollo de la vida colectiva.
Chiapas como México registra trayectoria y presente, pero en especial posibilidades de una vida más justa para la población, de un futuro prometedor en donde la pobreza y la desigualdad se atemperen como quería Morelos.
De un futuro que elimine la ignorancia de nuestra población, como proclamaron Juárez, Sierra, Vasconcelos y Torres Bodet, en donde las enfermedades de la pobreza se erradiquen como deseaban Celis, Chávez y Velasco Suárez.
Chiapas es México y nuestro país no se entiende sin Belisario Domínguez, Rosario Castellanos, Samuel Ruiz y Jaime Sabines, y sin la gente de esta orgullosa, cálida y extraordinaria entidad federativa.
Señor gobernador: reciba por mi conducto la felicitación del presidente de la República, Enrique Peña Nieto, por sus logros, y tenga seguro que el Gobierno Federal seguirá comprometido con su gobierno y con el pueblo de Chiapas.
Es cierto, la construcción de una nación es siempre dolorosa y nunca acaba, pero la grandeza de nuestro país está fuera de discusión, lo que debemos corregir es la razón de nuestra timidez para admitirla.
Lo que tenemos que reconocer es que junto a los problemas y las deficiencias que nos acompañan y que no deben ignorarse, existe un mundo de posibilidades y condiciones que representan enormes ventajas en la sociedad contemporánea; lo que debemos hacer de una vez y para siempre es confiar en nosotros y en lo nuestro, trabajar con intensidad en la misma dirección y todos unidos, lo que hoy se requiere es estar a la altura de las exigencias y tener la capacidad de responder al desafío.
En México la vida nunca ha sido simple, siempre se han enfrentado retos y adversidades, siempre se ha estado en la encrucijada; en ocasiones ha sido la naturaleza que se ha expresado de forma violenta, otras veces han sido las acechanzas del exterior y unas más la insidia, el egoísmo, la avaricia, la negligencia de algunos; sin embargo, hemos de reconocer que tenemos historia, cultura, principios e instituciones y que disponemos de gente, territorio y convicciones, que tenemos ruta, liderazgo y certidumbre.
Cuando esto nos ha pasado incluso hemos perdido territorio, recursos y orgullo. Hoy México nos reclama un sacrificio, hoy la patria requiere de todos sus hijos, no nos equivoquemos, la respuesta es obvia y está en nosotros.
En los tiempos difíciles se expresa la grandeza de los pueblos, vivimos uno de esos momentos que permiten separar a los timoratos, de los determinados; a los dispuestos y a los expuestos; a los que titubean y a quienes actúan con certidumbre y prontitud.
Uno de esos tiempos que vivimos y de lo que la historia registrará como deseable y lo que nuestros nietos y sus hijos preferirán olvidar y pasar por alto, estamos en uno de esos momentos definitorios del porvenir que servirá de ejemplo a los mexicanos del futuro; eso sí, tengamos presente que nadie vendrá del exterior para hacer lo que nos toca, que nadie se detendrá a considerar nuestras debilidades y necesidades, por el contrario, muchos querrán tomar ventaja de nuestros contratiempos y que si cometemos el error de dividirnos, la suerte está casi sellada, que nadie se llame a sorpresa, que nadie justifique sus desatinos inculpando a los demás”.












