A 13 años de que el aborto fue despenalizado en la Ciudad de México, en Chiapas no existe ninguna iniciativa en el Congreso del Estado que permita el debate de legisladores y legisladoras para que las mujeres decidan libremente sobre su cuerpo sin que esta acción sea criminalizada. La última iniciativa se presentó en el año de 1990 y fue congelada luego del linchamiento contra el gobierno que hizo la propuesta, por parte de los grupos provida.
Actualmente solo se permite el aborto en tres casos excepcionales: cuando se pone en peligro la vida de la mujer, por una malformación del producto o porque el embarazo es resultado de una violación.
Empero, este tema, más allá de que es un asunto vinculado al reconocimiento de la autodeterminación de las mujeres sobre su cuerpo, también se vincula a un tema de salud pública y es ahí donde diversas organizaciones que están a favor de este mecanismo consideran que las autoridades relacionadas en el tema tienen que intervenir y analizar a profundidad la necesidad de la despenalización en esta materia.
Posturas en contra
La iglesia católica considera que el aborto es contradecirle a la vida, al hablar desde la fe es decirle no a Dios, declaró José Luis Espinosa Hernández, vicario general de la Arquidiócesis de Tuxtla Gutiérrez.
Expresó que como iglesia condenan todo lo que pueda ir en contra de la vida y “una cosa es clara, y ésta es defenderla desde la concepción hasta la muerte natural en sus diferentes facetas”.
De manera personal dijo que al ser un hombre de fe y de iglesia, se pronuncia a favor de promoverla, defenderla, cuidarla y respetarla. “El primer derecho es la vida, y si no se respeta ya no se pude aplicar ningún otro derecho”, enfatizó.
Destacó que hay muchos sentimientos encontrados con relación a la despenalización del aborto, pero externó que la vida supera ideologías y de aprobarse se tendría que seguir creando mayor conciencia para que a las personas no tengan necesidad de incurrir en esta acción.
No solamente, expuso, se trata de crear o derogar la ley, aquí lo importante es que las mujeres tengan la conciencia de decir “no voy a ser capaz de truncar la vida más allá de una ley”.
En caso de violación dijo que más allá del abuso sexual de una joven, también el “producto”, que así llaman, es una vida y no debe pagar el precio de algo que no le involucra; ya que para ello existen orfanatos o asilos a donde acuden familias que quisieran adoptar: “Si una joven lamentable queda embaraza tiene otras opciones. Si dice que no quiere cargar con la maternidad no deseada, pues bueno, pero tampoco el que esta naciendo tiene que pagar ya que es el menos culpable tanto como la víctima de violación”, concluyó.
Argumentos a favor
Patricia Sánchez, presidenta de la colectiva “Mi Útero Feliz”, considera que son pocas las posibilidades de que se confirme la despenalización del aborto en la entidad, sin embargo, la Campaña Estatal por el Derecho al Aborto Legal Seguro y Gratuito hace un par de meses entregó un carta al Ejecutivo con el fin de pedir su intervención para hacer que los legisladores del Congreso Estatal realicen las adecuaciones necesarias en cuanto a este tema.
En tanto, Zedxi Magdalena Velázquez Fiallo, de la Red por los Derechos Sexuales y Reproductivos en México (Ddsser), mencionó que en Chiapas el hecho de no modificar las leyes trae como consecuencia que las mujeres sean torturadas por abortar; pero las peticiones de las organizaciones sociales en el recinto legislativo no han tenido eco.
Desafortunadamente no todos ven al aborto como un derecho que tienen las mujeres a decidir sobre sus cuerpos, solamente son descalificadas y criminalizadas.
La diputada Olga Luz Espinosa Morales manifestó estar a favor de que las mujeres decidan sobre su maternidad.
“Estoy a favor de que se elimine como un tipo penal de la ley, porque no todas las mujeres nacemos con las mismas condiciones, ni sociales ni económicas ni de vida. Hay muchas niñas que están saliendo embarazadas”.
En la misma línea está Aida Guadalupe Jiménez Sesma, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), al manifestarse a favor de la despenalización del aborto, a fin de que las mujeres decidan sobre su cuerpo.
Debe servir como ejemplo, remarcó, lo que se hizo en la Ciudad de México y Oaxaca, en esos estados las mujeres ya pueden acceder a un aborto legal, seguro y gratuito.
Adriana Bustamante Castellanos, también legisladora local, expresó que, por el momento, lo único que buscan es ampliar los foros hasta que exista consenso para que la propuesta de despenalizar el aborto se lleve al Pleno. “Es un tema controversial, y sabemos que quien habla del tema se convierte en noticia”.
A su vez, Claudia Trujillo Rincón, dirigente de Movimiento Ciudadano en Chiapas, se pronunció a favor de legislar en esta materia, al considerar que muchas niñas que son violadas por su papá, primos o hermanos, no pueden practicarse un aborto debido a que la legislación actual obliga a que los padres den el consentimiento y al no tenerlo se convierten en madres a muy temprana edad.
Señaló que actualmente la legislación exige realizar una denuncia y al ser un pariente el violador, los padres se niegan a realizar el procedimiento para que el hermano, primo o el mismo papá vaya a la cárcel, condenando a las niñas a convertirse en madres de manera forzada, por tanto es un derecho que no debe vulnerarse.
Mientras que el diputado local, Juan Pablo Montes de Oca, señaló que impedir a las mujeres y las niñas el acceso al aborto no hace que dejen de necesitarlo ya que de todas formas existe la práctica clandestina y para todos los niveles sociales, aunque es más grave en familias de escasos recursos económicos, donde este mecanismo se da en condiciones insalubres y de grave riesgo para la vida de quienes lo hacen.
“Prohibir o restringir el aborto, no consiguen reducir el número de estos; lo que hacen es obligar a las personas a someterse a procesos inseguros”, insistió el legislador de Movimiento de Regeneración Nacional.
relato
Lucía relata para Cuarto Poder la pesadilla que significó abortar; ofrece una mirada desde el aspecto físico, psicológico y hasta económico.
Señala que, más que una decisión propia, se vio presionada por la pareja que en ese momento tenía. Mediante una prueba casera, a la edad de 27 años detectó que estaba embarazada. Con su novio, antes, no tocaron el tema de tener hijos y, cuando supo la noticia, le exigió frenar su embarazo.
“Me abrazó, como que quiso sutilmente convencerme de que no era el momento, convencerme de no tenerlo”, indicó.
El estigma social que se vive en nuestra entidad influyó para que Lucía se guardara por tanto tiempo lo que vivió, nunca se lo confesó a su madre por vergüenza; tal vez no se lo perdonaría, confiesa.
Meses después pudo compartir su experiencia con una amiga, otra mujer que había pasado por una situación similar; enfatiza que no culpa del todo a su novio, asume parte de su responsabilidad.
“Él fue con un doctor a preguntar cómo podíamos hacerle. El doctor primero le regañó, le dijo que eso estaba mal y que esperaba que fuera la única vez que lo hiciera, que para eso existían métodos”.
Recuerda que el médico le explicó a su pareja -y no a ella- cómo debía hacerse el aborto: utilizó dos pastillas. Tuvo miedo de que el proceso saliera mal; aquel día solo se recostó (en su hogar) hasta que comenzó el sangrado, el cual se prolongó por más de tres días; gastó unos 500 pesos, no tenía más de cuatro semanas de embarazo.
Con lágrimas en los ojos, recuerda aún las palabras que respondió a la petición en ese entonces de su pareja: “estaba bien, no lo iba a tener, lo iba a hacer solo por él y no por mí”.
El aborto finalmente se realizó y aunque la relación amorosa entre Lucía y su pareja continuó, hubieron secuelas psicológicas.
Desafortunadamente el caso de Lucía no es el único en Tuxtla Gutiérrez, ya que muchas mujeres, principalmente jóvenes, se practican el aborto de manera clandestina, poniendo en riesgo su vida.
El aborto se puede realizar en distintas partes: desde el hogar cuando es inicial, hasta en clínicas privadas que llegan a cobrar más de 15 mil pesos por hacerlo con los métodos adecuados pero en la clandestinidad; incluso, en las comunidades indígenas se realiza a través de las parteras tradicionales que utilizan sondas poniendo en alto riesgo la vida de la mujer.












