El estado de Chiapas es uno de los más vulnerables al cambio climático en el país, y la infraestructura gubernamental no está preparada para enfrentar los efectos que se manifiestan y acreditan a pasos agigantados, advirtió Juan Carlos Franco Guillén, presidente de la asociación civil Cecropia Soluciones Locales a Recursos Globales, en entrevista para este medio.
De acuerdo con el Atlas de Vulnerabilidad Climática del estado mexicano, más de la mitad del territorio chiapaneco presenta altos niveles de vulnerabilidad, ante fenómenos climáticos, lluvias, catástrofes y temblores.
“La respuesta es no, no estamos preparados”, afirmó Franco Guillén al ser cuestionado sobre la capacidad estatal para hacer frente a esta problemática.
Sin embargo, aclaró que “eso no significa que no se esté preparando”, aunque reconoció que los niveles de preparación avanzan a un ritmo insuficiente para adaptarse a los cambios que ya se están dando desde hace 20 años.
Proyecto en microcuencas
El presidente de Cecropia detalló que actualmente su organización desarrolla un piloto de soluciones basadas en la naturaleza en la microcuenca San Miguel Tolá, ubicada en la región de la Sierra Madre de Chiapas.
“Lo que estamos intentando es conectar ese esquema de política pública que ellos traen con lo que estamos desarrollando”, explicó, en referencia al programa de microcuencas que impulsa el gobierno estatal.
El objetivo es que este modelo de gobernanza e implementación desarrolle cadenas productivas y, en su momento, empresas de base social y comunitaria que permitan que el uso del territorio no solo sea sustentable, sino que contribuya a la adaptación al cambio climático.
En dos mil 300 hectáreas de la microcuenca San Miguel Tolá, con tierras ejidales, privadas y parte de la reserva de la biosfera de La Sepultura, dijo, se trabaja con los dueños de la tierra, quienes están aprovechando el bosque de manera sustentable mediante la producción de resina, la cual exportan a Guatemala.
Recientemente, el programa de microcuencas del gobierno estatal aprobó un monto para aumentar el equipamiento de los productores y así incrementar su capacidad de resignación.
Cecropia, en conjunto con los dueños de la tierra, está desarrollando un vivero y mejoras en las prácticas de uso de suelo, así como parcelas demostrativas de restauración forestal.












