"Ana Laura Mondragón / Víctor Hugo López * CP. Chiapas se ha convertido y se ha estado consolidando como la entidad más pobre del país, seguida muy de cerca por Guerrero y Oaxaca. Esto ha traído como consecuencia problemas muy graves como el maltrato y explotación infantil, entre otros factores que trae la extrema pobreza existente.
En el primer estudio de marginación realizado en el país con base en el Censo de Población y Vivienda de 1970, Oaxaca resultó peor situado que Chiapas y Guerrero, no obstante según estudios más recientes del Consejo Nacional de Población (Conapo), Chiapas ha ido desplazando a Oaxaca, ubicándose como la entidad federativa peor situada.
Los datos censales de 1990 se ubican en el siguiente orden: Chiapas como el estado que registra más pobreza extrema después Oaxaca y en tercer lugar Guerrero, aunque en los datos del conteo de 1995 Oaxaca logró desplazarse dejando a Guerrero como el segundo estado en presentar más número de personas que viven en total pobreza.
Así, actualmente se puede considerar -según estudios- al estado de Chiapas como el más pobre del país, y también la entidad en donde se presenta el mayor índice de explotación y maltrato infantil, factor que se puede constatar en las calles de la ciudad de Tuxtla Gutiérrez, en las cuales se encuentran muchos de estos ninos realizando algún oficio o trabajo y viviendo en pobreza extrema y en situación de calle.
Datos proporcionados por el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI) en la entidad, revelan que existe referente al maltrato físico en menores un 19.2 por ciento, en explotación sexual 1.2 por ciento, en total abandono 37.8 por ciento, en maltrato emocional 16.4 por ciento, en omisión de cuidados 8.8 por ciento, en negligencia 10.2 por ciento y en explotación laboral 6.4 por ciento, cifras que han ido aumentando en los últimos dos anos.
Melel Xojobal, organización social que trabaja con población principalmente indígena, urbana y rural en Chiapas, identifica dos causas principales por las cuales existen ninos y ninas en situación de calle: una es la situación económica de las familias indígenas que las orilla a mandar a los ninos a trabajar para apoyar la economía familiar.
En otros casos la iniciativa la toman los propios ninos para apoyar a sus familias y cubrir sus gastos de escuela, vestido y zapato.
Por otro lado, comentaron que dentro de la cultura indígena el trabajo tiene un valor formativo, lo que hace que muchos padres tienen a sus hijos en la calle con la idea de que se formen para la vida.
Los menores que tienen que trabajar siguen manteniendo lazos familiares, sin embargo los que viven en la calle rompen estos lazos la mayoría orillados por el maltrato que sufren dentro de sus familias.
En Tuxtla Gutiérrez existen instituciones como el IDH estatal y municipal que trabajan en este fenómeno, sin embargo muchos menores que viven en las calles senalan que la ayuda otorgada es muy poca y en ocasiones sólo se trata de eventos realizados en fechas específicas en donde se les brinda algún alimento o regalos. Coincidieron que el que hayan decidido habitar en las calles es por tratar de salir del maltrato que sufren en sus familias.
Otros agregaron que en muchos albergues existentes para ninos sin un hogar también son menospreciados y en muchas ocasiones maltratados, por lo que deciden escapar y vivir de lo que pueden sacar limpiando parabrisas o pidiendo limosna.
Al respecto, Gloria Luna Ruiz, regidora del PAN en el Ayuntamiento capitalino, agregó que se necesita de mucho trabajo para poder combatir este problema social, ya que existen dentro de él muchos factores que lo detonan.
Comentó que es un avance que en el municipio ya exista una comisión de vigilancia para evitar que se violen los derechos de los menores, aunque senaló que es importante la participación de la sociedad, la cual tiene la obligación de denunciar este fenómeno, también considerado como ""un cáncer social"".
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