La población africana tiene presencia desde la llegada y encuentros entre las poblaciones españolas y nativas americanas. Juan González Esponda, investigador de la Universidad Autónoma de Chiapas (Unach), explica que “el primer negro que vino a tierras chiapanecas fue un artillero que acompañaba a Luis Marín en la primavera de 1524, esto de acuerdo a las crónicas de Bernal Díaz del Castillo”.
A lo largo del tiempo las mal llamadas personas de color, han sufrido una de las peores formas de discriminación y faltas al humanismo: la esclavitud.
Incluso uno de los personajes más importantes en la defensa de los derechos indígenas, el fraile Bartolomé de Las Casas, pidió varias veces pasar esclavos negros al Nuevo Mundo, iniciando así la deportación de estos, para defender a los indios.
A de Las Casas se le otorgó, en 1544, cuatro esclavos negros, ocupados para uso doméstico.
Auge
La investigadora de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP), Karla Maritza Saavedra Hernández, detalla que “es a partir del siglo XVII, con el auge de la economía ganadera y de la caña de azúcar, y la disminución de la población indígena debido a las enfermedades y el trabajo excesivo que aumenta la exportación de esclavos a la provincia de Chiapa ”.
En la época de castas, hubo una abundancia de mezcla entre negros, índigenas y españoles, al grado que la palabra zambaigo desapareció y comenzó a llamárseles mulatos, “generando confusión con la mezcla entre español y negra, a lo que al mulato se le comenzó a llamar morisco, no refiriéndose a los moros en específico, sino que su color de piel más o menos blanco era parecido al de los moros”, comentó la investigadora.
Hubieron casos como el de Tonalá, en los que el padrón de confesiones, para 1811, “especifica que 747 personas pertenecen al gremio de indios, mientras que mil 377 al de mulatos, es decir, un poco más de 50 % (54.2) de la población mayor de seis años era descendiente de negros”.
El músico Andrés Meza Amado, de la Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas (Unicach), sostiene que hay que matizar “el origen geográfico de los esclavos africanos, el cual fue diverso. Bien pudo llevar un barco de carga a 400 esclavos, y haber 10 nacionalidades”.
Y afirmó que “el mestizaje en Chiapas fue el factor determinante en la transformación de la raza negra hacia otros colores de piel y contexturas de menos relación con África”.
Aportes
De norte a sur, la población afrodescendiente en Chiapas, se entremezcló con las personas indígenas, españolas y mestizas; el reflejo esta en los sonidos y leyendas; la marimba, el baile de la Santa Cruz en la cultura zoque, evidencia del sincretismo afro.
El historiador Benjamín Lorenzana Cruz destacó que San Cristobal de Las Casas llegó a tener una mayor población afro que la española y donde se forjaron mitos, como el negro cimarrón.
También fueron compañías de monjas en los conventos, sobre todo en las cocinas, espacios donde se forjaron platillos como el mondongo, una palabra Bantú del centro de África, el chimbo y prácticas culinarias, como el uso excesivo de aceite en las cocinas o de colorantes como el achiote.
Conmemoración
En 2023, con respecto al total nacional, más de la mitad de la población afrodescendiente (53.2 %) se concentró en seis entidades: Estado de México (19.2 %), Guerrero (11.0 %), Nuevo León (6.6 %), Chiapas (5.8 %), Jalisco (5.7 %) y Oaxaca (4.9 %); en total, se estimaron 3.1 millones de personas con ascendencia afro.
Hoy, 31 de agosto, se celebra el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes, día avalado por la Organización de las Naciones Unidas para reconocer la importancia y concientizar sobre la discriminación racial desde una óptica de derechos humanos.












