Luis Manuel García Moreno, secretario de Protección Civil, es claro, autocrítico, asume costos políticos, entiende de “imperfecciones” cuando se le cuestiona hacia dónde va la política de protección civil que durante el presente Gobierno ha tenido el auge más significativo desde que se implementó: “el reto es consolidar, aunque parezca inverosímil”, admitió.
En entrevista, García Moreno considera que, como lo han dichos diversos científicos sociales, la gran fortaleza está en las instituciones, desde donde se diseñan e implementan políticas públicas sujetas a la mejora continua, a la revisión permanente de sus sistemas de gestión de calidad.
“Los países fracasan porque no tienen instituciones fuertes, se estancan en el dicho: en vías de desarrollo permanente”, agrega.
Ley de PC, con dientitos
El titular de PC reveló que actualmente trabajan en el reglamento de la ley emitida en septiembre de 2014, para que tenga no solo mayores atribuciones, sino actos de autoridad que permitan emitir sanciones punitivas, firmes, que completen la cultura de PC: de la autoprotección a las penalidades mayores.
“Los incendios provocados, intencionales o no, tienen ahora sanciones que contemplan cárcel para quien afecta al medio ambiente con propósito de daño. Antes no existía, pero ahora aplicamos multas y con ello, contribuimos a reducir la tasa de incendios anuales”, apuntó.
“Por eso, consolidar la cultura de la Protección Civil es el gran reto de la segunda mitad de este sexenio, que lleva consigo voluntad política, pero que debe contar con todo el respaldo de una sociedad en búsqueda de mejores escenarios vida”, añadió.
El gran sismo que viene
Todos los científicos concluyen (aunque nadie lo puede pronosticar con exactitud) que la placa tectónica del Caribe -una de las tres- sobre las que se asienta Chiapas, tiene una tendencia a liberar energía a gran escala. Y ese escenario de riesgo, es latente y ha sido sistemáticamente estudiado y documentado.
“Y Chiapas es una zona de alta sismicidad. Seguimos gestionando inversión para contar con una red de alertamiento sísmico con tecnología de Israel, por unos 35 millones de pesos, que tiene ventaja sobre la propuesta de Japón que además de costosa, actúa con mayor prontitud ante temblores de escala 5.5 grados Richter, para arriba”, sostuvo.
Actualmente, Europa, Estados Unidos y Japón, han desarrollado tecnología de punta para alertas sísmicas con un umbral de tiempo de 8 segundos de reacción. En ese contexto, Chiapas tiene solo 3 segundos para reaccionar ante un sismo y emitir alertas — por ejemplo— al celular; actualmente el 43 por ciento de la población chiapaneca, tiene un teléfono móvil.
¿Podríamos pensar que los chiapanecos estamos preparados para tener un sistema de alerta por sismos? –se le cuestionó.
“Sí, porque gobernar es educar y aunque al principio generaría mucho ruido, a la postre tendríamos otro elemento integrado en la cultura de la autoprotección”, respondió.
A eso me refiero: un mensaje al celular, un timbre, una alarma, un sonido de seguridad, fuerte, ¿no generaría pánico?.
“Se generaría un debate en la sociedad chiapaneca, al interior de las familias, pero pensando a futuro, supondría parte de los siguientes pasos que debemos ir dando”, dijo.
¿Entonces estamos atrasados?
“Respecto del país, en nuestro contexto sociodemográfico, no. Somos vanguardia; pero respecto a lo que están haciendo varias ciudades de Estados Unidos, reconocemos que vamos en la ruta y esa es nuestra idealidad y nuestro punto de comparación”, sostuvo.
Y es que de acuerdo a las placas tectónicas, los sismos que aquí ocurren no llegan hasta el Distrito Federal, la ciudad más poblada del mundo, y bajo esa “premisa geológica”, no se ha invertido en el sistema de alertas. “Tenemos proyectos aprobados, sin presupuesto”, reconoció.
García Moreno recordó que a 30 años del sismo de 1985 que destruyó la Ciudad de México, Chiapas no ha podido tener una inversión sostenida en tecnología que le permita comprender el territorio altamente sísmico donde habitamos: “esa es una variante del reto de consolidar la Protección Civil”, señaló.
La encuesta dice
A finales del año pasado, Protección Civil levantó una encuesta que reflejó el comportamiento de los chiapanecos respecto de todos los elementos de PC. Por supuesto que 9 años después, los resultados fueron positivos para las autoridades, sobre todo por el reconocimiento implícito que genera esta política pública por la que, incluso, recibieron el Premio Nacional de PC en Noviembre del 2014.
Sin embargo, se desprendieron también datos crudos que confirman esa etapa de consolidación en la que reconocen que actualmente se encuentran:
Solamente 2 de cada 10 encuestados considera que los chiapanecos estamos “bien preparados” ante una contingencia provocada por fenómenos naturales.En lo que respecta a la preparación individual, la tendencia es a asumirse como “medianamente preparados”.
Y únicamente la mitad de los encuestados habían visto antes la tabla de colores del alertamiento por lluvias denominado Proceda.
Pero en materia de percepción del riesgo, los chiapanecos ya logramos asumir que es deber nuestro, es decir, PC ha logrado trasladarnos la responsabilidad primaria: la llamada autoprotección.
“Esa percepción probablemente se debió a que la mayoría de los hogares entrevistados no habían sufrido ni inundaciones, ni deslaves en los últimos cinco años”, explicó García Moreno.
“Gobernar es educar y aunque al principio generaría mucho ruido, a la postre tendríamos otro elemento integrado en la cultura de la autoprotección”
“Los incendios provocados, intencionales o no, tienen ahora sanciones que contemplan cárcel para quien afecta al medio ambiente con propósito de daño”
“Se generaría un debate en la sociedad chiapaneca, al interior de las familias, pero pensando a futuro, supondría parte de los siguientes pasos que debemos ir dando”
“Los países fracasan porque no tienen instituciones fuertes, se estancan en el dicho: en vías de desarrollo permanente”
“Esa percepción probablemente se debió a que la mayoría de los hogares entrevistados no habían sufrido ni inundaciones, ni deslaves en los últimos cinco años”












